Sanidad vegetal

La plaga que perfora la caña de azúcar y puede reducir el rendimiento sin ser detectada

El gusano barrenador avanza dentro del tallo de la caña, reduce el contenido de azúcar y provoca pérdidas que pueden pasar inadvertidas durante semanas.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El gusano barrenador continúa entre las plagas de mayor impacto económico para la producción de caña de azúcar. Su capacidad para desarrollarse dentro del tallo dificulta la detección durante las primeras etapas del ataque y permite que el daño avance antes de que aparezcan síntomas visibles. El resultado es una menor producción de caña, una caída en el contenido de sacarosa y pérdidas que afectan tanto al productor como a la industria azucarera.

Las especies del género Diatraea son las principales responsables de este problema. Después de nacer, las larvas penetran en el tallo y excavan galerías mientras se alimentan de los tejidos internos. Ese proceso interrumpe la circulación de agua y nutrientes, limita el desarrollo de la planta y reduce su capacidad para acumular azúcar.

El nivel de daño puede variar según la intensidad de la infestación, la variedad cultivada, las condiciones climáticas y el momento en que ocurre el ataque. En materiales con mayor concentración de azúcar, el insecto suele encontrar condiciones más favorables para su desarrollo, por lo que el monitoreo cobra todavía mayor importancia.

Los daños van más allá de la pérdida de rendimiento

Los primeros indicios suelen observarse como pequeños orificios en los tallos y residuos vegetales similares a aserrín. En plantas jóvenes, las larvas pueden destruir el brote principal y provocar la muerte del cogollo, mientras que en cañas adultas favorecen el quiebre de los tallos y reducen la calidad de la materia prima que llega al ingenio.

La plaga que perfora la caña de azúcar y puede reducir el rendimiento sin ser detectada

A medida que las galerías aumentan, también se facilita el ingreso de hongos y bacterias que provocan pudriciones internas. Esta combinación de factores reduce el peso de la caña, disminuye la recuperación de azúcar durante la molienda y afecta la rentabilidad de toda la cadena productiva.

Los especialistas advierten que, una vez que las larvas se instalan dentro del tallo, las posibilidades de control disminuyen considerablemente. Por ese motivo, la identificación temprana sigue siendo uno de los aspectos más importantes para reducir las pérdidas.

El monitoreo temprano mejora la eficacia del control

La estrategia más recomendada es el Manejo Integrado de Plagas (MIP), que combina monitoreo, prácticas culturales, control biológico y aplicaciones químicas únicamente cuando los niveles de infestación justifican la intervención.

Las recorridas periódicas permiten detectar huevos, larvas y los primeros síntomas del ataque antes de que el insecto complete su ingreso al tallo. También resulta importante eliminar los restos de cosecha infestados, utilizar material de siembra sano y elegir variedades con mejor comportamiento frente a la plaga cuando estén disponibles.

El control biológico mediante avispas parasitoides ha demostrado ser una herramienta eficiente para disminuir las poblaciones del barrenador en numerosos sistemas productivos, mientras que los insecticidas ofrecen mejores resultados cuando se aplican sobre larvas jóvenes, antes de que queden protegidas dentro de la planta.

En un contexto donde cada tonelada cosechada tiene impacto directo sobre la rentabilidad del cultivo, la prevención y el seguimiento permanente del lote siguen siendo las herramientas más efectivas para reducir el daño del gusano barrenador y preservar el potencial productivo de la caña de azúcar.

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