Honduras fija el precio del maíz blanco para la próxima cosecha y da previsibilidad al mercado
Productores, agroindustria y Gobierno acordaron un precio de 680 lempiras por quintal para el ciclo 2026-2027. Este convenio busca asegurar la comercialización del grano.
Honduras definió el precio de referencia para la comercialización del maíz blanco durante el ciclo agrícola 2026-2027. Productores, representantes de la agroindustria y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) acordaron fijar un valor de 680 lempiras por quintal, al que se sumará el ajuste correspondiente por transporte. El convenio brinda mayor previsibilidad al mercado y establece las condiciones para la compra de entre 880.000 y 1,4 millones de quintales durante la próxima campaña.
El entendimiento fue alcanzado tras varias rondas de negociación coordinadas por la SAG, que actuó como mediadora entre las asociaciones de productores y las empresas compradoras. El objetivo fue establecer un precio que permita sostener la rentabilidad de los agricultores sin afectar el abastecimiento de la industria que utiliza el maíz blanco como materia prima.
El acuerdo tendrá vigencia durante los próximos doce meses y servirá como referencia para las operaciones comerciales del principal grano destinado al consumo interno, un cultivo que desempeña un papel estratégico en la seguridad alimentaria del país.
Desde el Gobierno destacaron que el consenso alcanzado aporta estabilidad a la cadena productiva en un contexto donde los costos de producción y las condiciones climáticas generan incertidumbre para la planificación de la nueva campaña.
El clima vuelve a condicionar las expectativas de producción
Aunque el precio ya quedó definido, la evolución de la cosecha dependerá en gran medida del comportamiento del clima. Las menores precipitaciones registradas en distintas zonas agrícolas mantienen la preocupación entre productores y autoridades, que reconocen la dificultad para anticipar el volumen final de producción.
El titular de la SAG, Moisés Abraham Molina, señaló que las condiciones meteorológicas continúan siendo el principal factor de incertidumbre para el sector. Sin embargo, aseguró que el Gobierno trabaja para evitar problemas de abastecimiento de granos básicos durante el próximo ciclo agrícola.
La definición anticipada del precio busca ofrecer una herramienta de planificación para los agricultores, quienes podrán organizar sus siembras con un marco comercial previamente establecido y reducir parte de la incertidumbre que caracteriza al mercado.
Para las organizaciones de productores, el convenio representa un paso importante porque brinda mayor certeza sobre el valor que recibirán por su cosecha, mientras que para la agroindustria permite asegurar el suministro de materia prima bajo condiciones previamente acordadas.
Un acuerdo que busca estabilidad para toda la cadena
El convenio también refleja la importancia del diálogo entre el sector público y privado para mantener el equilibrio del mercado de granos básicos. La participación conjunta del Gobierno, las asociaciones de productores y la agroindustria permitió alcanzar un consenso que contempla los intereses de cada uno de los actores involucrados.
Desde la Asociación Nacional de Productores de Granos Básicos (Prograno) valoraron el acompañamiento de la SAG durante el proceso de negociación y destacaron que el precio acordado ofrece un marco de mayor previsibilidad para quienes afrontarán la próxima campaña.
Por su parte, representantes de la industria molinera consideraron que el acuerdo facilita la planificación de las compras y fortalece la relación comercial con los productores, al establecer reglas claras para las operaciones del próximo año agrícola.
En un escenario marcado por la volatilidad de los mercados internacionales y la creciente variabilidad climática, la definición anticipada del precio del maíz blanco se convierte en una herramienta para reducir la incertidumbre y sostener el abastecimiento de uno de los alimentos más importantes para la población hondureña, mientras el sector permanece atento a la evolución de las lluvias, que terminarán definiendo el potencial productivo de la campaña 2026-2027.

