Honduras invierte en semillas certificadas para reducir las importaciones de arroz
Con una inversión de cinco millones de lempiras, el país inició un plan piloto para mejorar el rendimiento del cultivo y fortalecer la producción nacional frente al arroz importado.
Honduras puso en marcha un programa para sembrar mil manzanas de arroz con semillas certificadas de alto rendimiento, una iniciativa impulsada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) junto con productores nacionales que busca elevar la calidad del grano, aumentar la productividad y reducir la dependencia de las importaciones. El proyecto, que demandará una inversión cercana a los cinco millones de lempiras (unos US$186.770), evaluará el desempeño agronómico de las nuevas variedades en distintas regiones productoras del país y servirá como base para futuras decisiones sobre la expansión del programa.
La apuesta por una genética que eleve la competitividad
El ingreso del nuevo material genético fue posible gracias al trabajo coordinado entre la Secretaría de Agricultura y Ganadería, que gestionó los permisos fitosanitarios, y las autoridades de República Dominicana, desde donde se importaron las semillas certificadas. La iniciativa también contó con el acompañamiento de productores arroceros interesados en incorporar tecnologías que permitan modernizar la actividad.
Federico Mejía, productor de arroz y uno de los impulsores del proyecto, explicó que uno de los principales problemas del sector es la calidad del grano obtenido en Honduras, ya que parte de la producción presenta contaminación y características que disminuyen su valor comercial. Esa situación redujo la competitividad frente al arroz importado y limitó las posibilidades de crecimiento de los agricultores locales.
Las nuevas semillas fueron desarrolladas para ofrecer mayor uniformidad, mejor calidad industrial, mejor comportamiento agronómico y un mayor potencial de rendimiento, atributos que podrían traducirse en mejores ingresos para los productores y en una oferta más competitiva para el mercado hondureño.
Los ensayos se desarrollarán en diferentes zonas arroceras con el objetivo de medir la adaptación de las variedades a distintas condiciones climáticas y productivas. Los resultados permitirán determinar si el programa puede ampliarse durante las próximas campañas agrícolas.
El desafío de producir más arroz y depender menos del exterior
La inversión de cinco millones de lempiras forma parte de una estrategia para fortalecer toda la cadena productiva del arroz y crear mejores condiciones para los agricultores. Sin embargo, los productores advierten que la incorporación de semillas de alta calidad deberá ir acompañada por inversiones en infraestructura y asistencia técnica.
Mejía recordó que el cultivo de arroz requiere sistemas de riego eficientes, disponibilidad permanente de agua y acompañamiento técnico especializado, factores indispensables para alcanzar altos rendimientos y aprovechar plenamente el potencial de las nuevas variedades.
Actualmente, Honduras continúa dependiendo de las importaciones para cubrir una parte importante del consumo interno de arroz, una situación que expone al país a la volatilidad de los mercados internacionales y a las variaciones de precios.
Productores y autoridades consideran que incrementar la producción nacional mediante genética mejorada constituye un paso importante para fortalecer la seguridad alimentaria, generar mayores oportunidades económicas en las zonas rurales y reducir gradualmente la dependencia del arroz importado. Si los resultados del programa piloto cumplen las expectativas, el modelo podría extenderse a una superficie mucho mayor durante los próximos ciclos agrícolas, impulsando una transformación estructural del sector arrocero hondureño.

