Un hongo amazónico abre una nueva vía para el control biológico en la agricultura
Investigadores brasileños identificaron una nueva especie de hongo amazónico con alto potencial para el control de enfermedades agrícolas y el desarrollo de bioproductos.
La biodiversidad amazónica vuelve a posicionarse como una fuente estratégica de innovación para el agro. Un equipo de investigadores de la Embrapa Amazônia Occidental identificó una nueva especie de hongo del género Trichoderma con alto potencial para el control biológico de enfermedades agrícolas, además de aplicaciones prometedoras en biotecnología y salud.
El microorganismo, denominado Trichoderma agriamazonicum, fue descubierto en el marco de investigaciones desarrolladas por el Laboratorio de Microbiotecnología Amazónica, orientadas a explorar la diversidad microbiana de la región como base para el desarrollo de insumos agrícolas sostenibles y bioproductos de alto valor agregado. Los resultados refuerzan el rol de la Amazonia como reservorio de recursos biológicos aún poco explorados por la ciencia.
Los estudios demostraron que esta nueva especie combina mecanismos de control biológico con la producción de compuestos naturales inéditos, capaces de inhibir el desarrollo de patógenos que afectan a distintos cultivos. Esta doble función -defensa vegetal y promoción del crecimiento- convierte al hongo en un candidato estratégico para sistemas agrícolas que buscan reducir el uso de insumos químicos.
Las pruebas realizadas en laboratorio mostraron que T. agriamazonicum es eficaz en el control de al menos nueve especies de fitopatógenos, responsables de enfermedades foliares en diversos cultivos agrícolas. Su acción se explica tanto por micoparasitismo como por la liberación de compuestos orgánicos volátiles, mecanismos ampliamente valorados en programas de manejo integrado de plagas y enfermedades.
Uno de los aspectos más destacados del hallazgo es el análisis genómico del hongo. Los investigadores identificaron grupos de genes biosintéticos que funcionan como verdaderas "fábricas químicas" naturales, responsables de la producción de péptidos con actividad antimicrobiana. Mediante herramientas bioinformáticas avanzadas, fue posible predecir y sintetizar estos compuestos incluso antes de su aislamiento, acelerando el proceso de descubrimiento científico.
En ensayos controlados, uno de estos péptidos mostró actividad antimicrobiana comparable o superior a antibióticos comerciales, con acción sobre bacterias asociadas a infecciones humanas, como Streptococcus y Klebsiella pneumoniae. Al mismo tiempo, el mismo compuesto demostró eficacia antifúngica en el biocontrol agrícola, inhibiendo patógenos responsables de enfermedades en cultivos como soja y frutales.
En cuanto a la promoción del crecimiento vegetal, una de las cepas analizadas se destacó por su capacidad para producir ácido indol acético (AIA), una fitohormona clave en el desarrollo de las plantas. Sin embargo, los ensayos en invernadero indicaron que la alta producción de AIA, por sí sola, no garantiza un mayor crecimiento en condiciones de campo, lo que sugiere la interacción de múltiples mecanismos fisiológicos y ambientales.
El origen del hongo también pone de relieve la importancia de la conservación de la biodiversidad. T. agriamazonicum fue aislado a partir de muestras recolectadas de una especie forestal nativa de la Amazonia, y su cultivo se mantuvo conservado durante años en colecciones científicas. Sin este resguardo, el potencial biotecnológico del microorganismo podría haberse perdido antes de ser identificado.
Para los investigadores, el hallazgo confirma que la Amazonia no solo alberga nuevas especies, sino también soluciones concretas para desafíos productivos actuales, como el control de enfermedades agrícolas, la reducción del uso de agroquímicos y el desarrollo de insumos biológicos de próxima generación.

