Biocombustibles

India evalúa quitar caña al etanol para contener un azúcar en precios récord

Las lluvias insuficientes amenazan la próxima cosecha y Nueva Delhi analiza redirigir hasta 3 millones de toneladas al mercado alimentario para reforzar la oferta.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

India evalúa restringir el uso de caña de azúcar para fabricar etanol en la próxima campaña con el objetivo de aumentar la disponibilidad de azúcar y contener precios internos que alcanzaron niveles récord, según fuentes gubernamentales y de la industria. La posible medida responde a las menores lluvias registradas en Maharashtra y Karnataka, dos regiones decisivas para la producción cañera, y podría devolver al mercado alimentario un volumen equivalente a unos 3 millones de toneladas de azúcar, con potencial para modificar también el equilibrio internacional.

La discusión plantea una elección poco habitual para uno de los mayores productores y consumidores de azúcar del planeta: cuánto de la caña disponible debe transformarse en alimento y cuánto debe destinarse al programa de biocombustibles.

Durante la campaña actual, los ingenios desviaron hacia la producción de etanol un volumen equivalente a aproximadamente 3 millones de toneladas de azúcar, cerca del 10% de la producción total. Esa política permitió avanzar con los objetivos energéticos del país, pero adquiere otra dimensión ante las dudas sobre la oferta de la próxima cosecha.

El problema comienza en el campo. La menor disponibilidad de lluvias en importantes zonas cañeras de Maharashtra y Karnataka despertó preocupación por los rendimientos. Si la producción retrocede mientras continúa la misma demanda de materia prima para etanol, el mercado interno podría enfrentar una disponibilidad todavía más ajustada.

Los precios ya reflejan esa tensión. El azúcar aumentó alrededor de 10% en apenas un mes y alcanzó valores récord en India, mientras se aproxima un período de fuerte consumo asociado a la temporada de festividades.

Tres millones de toneladas que pueden cambiar de destino

La alternativa estudiada por Nueva Delhi consiste en limitar las materias primas de mayor contenido de azúcar que actualmente pueden utilizar los ingenios para fabricar etanol.

De avanzar la propuesta, las plantas podrían dejar de producir etanol directamente a partir de jugo de caña y melaza B, reservando una mayor proporción del azúcar potencial para consumo. La producción del biocombustible se concentraría principalmente en melaza C, el residuo obtenido después de extraer una mayor cantidad de azúcar.

El cambio podría incorporar al abastecimiento doméstico un volumen similar a los 3 millones de toneladas desviadas durante la campaña actual, compensando parcialmente una eventual reducción productiva provocada por las condiciones climáticas.

Para India, evitar importaciones aparece como otra de las prioridades. Una producción insuficiente obligaría al país a recurrir al mercado internacional en momentos de precios internos elevados, una posibilidad que el gobierno intenta reducir reforzando previamente sus existencias.

La política azucarera ya comenzó a endurecerse. Nueva Delhi mantiene restringidas las exportaciones y estableció límites sobre las existencias que pueden conservar determinados operadores, medidas destinadas a incrementar la disponibilidad doméstica y moderar las presiones sobre los precios.

Una eventual reducción de la caña destinada al etanol agregaría ahora una herramienta de mayor alcance porque actuaría directamente sobre la utilización de la materia prima.

El maíz y el arroz podrían ocupar el espacio que deje la caña

El giro presenta, sin embargo, un desafío energético. India sostiene un programa para alcanzar y mantener una mezcla de 20% de etanol en la gasolina, por lo que reducir la participación de la caña obliga a encontrar otras materias primas para las destilerías.

Ahí aparecen dos cultivos con un papel cada vez más importante: maíz y arroz. Las abundantes reservas disponibles permitirían aumentar su utilización para fabricar etanol y compensar al menos parcialmente la reducción del biocombustible procedente de la industria azucarera.

La decisión implicaría así una redistribución de materias primas: más caña para producir azúcar y una mayor participación de cereales en la fabricación de etanol, intentando preservar simultáneamente los objetivos alimentarios y energéticos del país.

Para los ingenios, la eventual restricción no necesariamente significaría una pérdida económica equivalente. Fuentes del sector consideran que los elevados precios actuales podrían hacer más rentable producir y comercializar azúcar que desviar la materia prima hacia etanol.

La definición será seguida también fuera de India. El país tiene suficiente peso en el mercado azucarero como para que modificaciones importantes en su producción, exportaciones o necesidades de importación repercutan sobre las expectativas internacionales.

Con las exportaciones ya restringidas, una caída de la cosecha que obligara a India a importar azúcar agregaría demanda a un mercado global sensible a cualquier cambio en los grandes productores. Por el contrario, liberar hasta 3 millones de toneladas adicionales para consumo interno reduciría esa posibilidad.

La decisión definitiva todavía está bajo análisis. Pero la discusión muestra cómo las menores lluvias están obligando a India a revisar el equilibrio entre dos objetivos estratégicos: sostener su programa de etanol y garantizar suficiente azúcar para más de 1.400 millones de consumidores.

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