Semillas certificadas bajo control: el INIAF refuerza la fiscalización en maíz híbrido
La verificación en Santa Cruz apunta a proteger la inversión del productor y frenar el uso de semillas de origen dudoso en la campaña de verano.
En plena Campaña de Verano 2025-2026, el control de la calidad de las semillas vuelve a ocupar un lugar central en la agenda agrícola de Bolivia. El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) realizó una supervisión técnica sobre 450 hectáreas de maíz híbrido en el municipio de Pailón, en el departamento de Santa Cruz, con el objetivo de verificar el cumplimiento de las normas de certificación y asegurar la calidad del material genético utilizado por los productores.
La inspección fue llevada adelante por la Unidad de Certificación del INIAF, dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, en un contexto donde la trazabilidad y sanidad de las semillas se vuelven determinantes para resguardar el rendimiento de los cultivos y la rentabilidad de las unidades productivas.
Desde el organismo remarcan que la fiscalización resulta clave para combatir la comercialización de semillas de origen dudoso, una práctica que no solo compromete los resultados productivos, sino que también pone en riesgo el patrimonio genético agrícola del país y la seguridad alimentaria.
Durante las tareas de campo, los técnicos constataron que las parcelas inspeccionadas cumplen con los estándares de certificación exigidos, además de presentar un buen manejo agronómico, con adecuado control de malezas y enfermedades. "Pudimos verificar que estos cultivos de maíz cumplen con las normas de certificación y cuentan con buen control sanitario, lo cual es fundamental para el desempeño del rubro", explicó Olkler Basualdo, técnico de Certificación de Campo del INIAF.
El trabajo de supervisión forma parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la producción nacional, promoviendo el uso de insumos confiables y de calidad. En ese sentido, desde el INIAF subrayan que la certificación de semillas no es un trámite administrativo, sino una herramienta técnica que impacta directamente en los niveles de productividad, la estabilidad de los rendimientos y la sustentabilidad del sistema agrícola.
Con este tipo de acciones, el organismo busca generar mayor previsibilidad para el productor, al tiempo que desalienta prácticas informales que pueden derivar en pérdidas económicas significativas. En regiones como Santa Cruz, donde el maíz híbrido cumple un rol estratégico dentro de las rotaciones agrícolas y la cadena de valor agropecuaria, la calidad de la semilla se convierte en un factor decisivo.
El mensaje oficial es claro: invertir en semillas certificadas es una forma de proteger la inversión agrícola, reducir riesgos productivos y sentar bases más sólidas para el crecimiento del sector en el mediano y largo plazo.

