Agricultura

La crisis del campo ya golpea a municipios de Sinaloa por la caída de siembras

Productores alertan que el abandono de tierras agrícolas en Guasave comienza a reducir ingresos clave para obras y servicios en comunidades rurales.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La reducción de tierras sembradas en Guasave, Sinaloa, ya comienza a impactar sobre las finanzas municipales y las economías rurales, según advirtieron productores agrícolas, quienes alertan sobre una fuerte caída en la recaudación del predial rústico debido al creciente abandono de parcelas por falta de rentabilidad.

El planteo fue realizado por Alfredo Rosales Gámez, presidente de la rama de producción de frijol de la CNC, quien aseguró que la crisis agrícola dejó de afectar solamente a productores y ejidatarios para extenderse también a los recursos que reciben municipios y comunidades rurales.

"Hablar de 500 hectáreas sin sembrar en un solo ejido representa una caída importante en ingresos para el estado y el municipio", sostuvo el dirigente agrícola.

Según explicó, la falta de créditos accesibles, seguros agrícolas, apoyo financiero y certidumbre en la comercialización está llevando a muchos productores a reducir drásticamente las superficies cultivadas o directamente abandonar tierras.

La situación ya se refleja en distintas zonas agrícolas de Guasave como Corerepe, Miguel Alemán, Bachoco, Juan José Ríos, Agua Blanca, Roberto Barrios y La Entrada, donde históricamente había alta demanda de parcelas para renta y hoy existen importantes extensiones sin actividad productiva.

Menos siembra y menor movimiento económico 

Los productores advierten que el problema no solamente afecta la producción agrícola, sino también el movimiento económico de los ejidos y la capacidad de inversión en infraestructura y servicios básicos.

El predial rústico representa una fuente importante de ingresos vinculada a la actividad agropecuaria, por lo que la caída en la superficie sembrada termina impactando directamente sobre obras comunitarias, mantenimiento rural y programas de apoyo locales.

Rosales Gámez explicó que muchos agricultores acumularon pérdidas durante las últimas campañas y ya no encuentran condiciones económicas para continuar produciendo en las mismas escalas.

"Hoy el productor no tiene certidumbre. No hay garantías para recuperar la inversión", expresó.

De acuerdo con el dirigente, productores que anteriormente sembraban entre 200 y 300 hectáreas, actualmente trabajan apenas entre 50 y 60 hectáreas, intentando reducir riesgos financieros frente a un escenario de alta incertidumbre.

Crece el abandono de tierras en regiones agrícolas 

La problemática genera preocupación en Sinaloa, uno de los principales estados productores de alimentos de México, especialmente por el efecto que podría tener sobre cadenas productivas vinculadas al maíz, frijol y otros cultivos estratégicos.

Desde la CNC cuestionaron además las políticas agrícolas actuales y consideraron que las medidas implementadas hasta ahora no lograron responder a las necesidades reales de los productores.

La combinación entre costos elevados, dificultades de financiamiento y problemas de comercialización comienza a modificar el mapa agrícola regional, con más tierras ociosas y menor actividad económica en los ejidos.

"No hay confianza en los créditos, en los seguros agrícolas ni tampoco en la comercialización", lamentó Rosales Gámez.

Mientras tanto, productores rurales temen que la continuidad de esta situación profundice el deterioro económico de las comunidades agrícolas y acelere el abandono productivo en distintas zonas de Sinaloa.

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