Fruticultura

Brasil tiene una ventaja que China no puede igualar y dispara el negocio del lichi

La cosecha brasileña coincide con la fuerte demanda europea de fin de año. São Paulo concentra el 80% de la producción y ya recibe pedidos externos.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

El lichi producido en São Paulo encuentra una oportunidad comercial creciente en Europa, favorecido por un calendario de cosecha que coloca a Brasil en el mercado cuando aumenta la demanda internacional por las fiestas de fin de año. El estado concentra actualmente el 80% de la producción brasileña de esta fruta y su superficie continúa expandiéndose, mientras ya existen pedidos de hasta 150 toneladas destinadas a exportación, una perspectiva que puede abrir una nueva vía de negocios para los productores paulistas.

El principal polo productivo se encuentra en Itaí, en el sudoeste del estado de São Paulo, donde existen aproximadamente 170 hectáreas de plantaciones de lichi. A ese núcleo se suma Paranapanema, con otras 20 hectáreas. Las previsiones indican que la superficie regional podría superar las 200 hectáreas durante la próxima cosecha, consolidando una zona que reúne condiciones agroclimáticas favorables para el desarrollo del cultivo.

Una cosecha que llega a Europa en el momento de mayor demanda

Una de las principales ventajas competitivas de Brasil no está solamente en el volumen, sino en el calendario. China, principal productor mundial de lichi, concentra su cosecha alrededor de mayo, mientras que la fruta brasileña se recolecta principalmente entre diciembre y febrero, durante el verano del hemisferio sur. Esa diferencia permite que la producción paulista llegue al mercado europeo durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, período de elevado consumo de la fruta.

Brasil tiene una ventaja que China no puede igualar y dispara el negocio del lichi

La ventana comercial puede favorecer además los precios obtenidos por los productores brasileños. Euvaldo Neves Pereira Junior, ingeniero agrónomo y director de Cati Regional Avaré, destacó que la época de cosecha permite colocar la fruta a precios competitivos en Europa, donde el lichi tiene una demanda importante durante las festividades de fin de año. El interés comercial ya se refleja en solicitudes que alcanzan hasta 150 toneladas para exportación.

El crecimiento de la actividad encuentra respaldo en las características productivas de determinadas regiones paulistas. Los inviernos secos y fríos, la ausencia de heladas, las altitudes de entre 600 y 700 metros y los veranos cálidos y lluviosos conforman condiciones favorables para el desarrollo de los árboles. Esta combinación ayuda a explicar la concentración de las plantaciones en zonas como Itaí y Paranapanema.

Un cultivo de larga vida que suma alternativas de negocio

El lichi también presenta una particularidad que lo diferencia de otras producciones frutícolas: sus árboles pueden mantener una extensa vida productiva, estimada entre 30 y 300 años, sin que sea necesario renovar completamente la plantación en períodos cortos. Esa longevidad permite sostener los montes durante décadas, aunque la productividad y rentabilidad dependen del manejo agronómico y de las condiciones de cada establecimiento.

La variedad Bengala es actualmente la más difundida, pero los productores de Itaí ya trabajan con otras siete variedades, ampliando la oferta disponible. A la comercialización de fruta fresca se agregan alternativas industriales capaces de diversificar los ingresos, entre ellas productos congelados, deshidratados y liofilizados, además de miel obtenida de la floración del lichi y bebidas elaboradas a partir de la fruta.

La expansión hacia Europa puede convertirse así en un incentivo adicional para aumentar la escala productiva de São Paulo. Con el 80% de la producción nacional concentrada en el estado, más de 200 hectáreas proyectadas para la próxima cosecha y pedidos externos de hasta 150 toneladas, el desafío será aprovechar una ventana comercial particularmente favorable: ingresar con fruta brasileña cuando la cosecha de los grandes productores del hemisferio norte está fuera de temporada.

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