Sanidad vegetal

La maleza que desafía al calor y preocupa a agricultores de todo el mundo

Investigadores advierten que una especie invasora originaria de América está expandiéndose hacia nuevos territorios gracias al cambio climático y al transporte global de mercancías.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Una maleza originaria del continente americano está captando la atención de científicos, autoridades sanitarias y productores agrícolas de distintos países. Se trata de Solanum elaeagnifolium, conocida internacionalmente como Silverleaf Nightshade, una especie invasora que ha demostrado una notable capacidad para establecerse en ambientes muy diferentes y cuya expansión podría acelerarse durante las próximas décadas.

La preocupación surge a partir de investigaciones recientes que analizaron miles de registros de presencia de la especie en distintas regiones del planeta. Los resultados muestran que todavía existen amplias zonas con condiciones favorables para su desarrollo que permanecen libres de infestaciones, lo que aumenta el riesgo de nuevas invasiones en áreas agrícolas y ecosistemas naturales.

Lo que más inquieta a los especialistas es que la planta no solo logra colonizar regiones con características similares a las de su lugar de origen. También ha demostrado capacidad para adaptarse a condiciones climáticas distintas, ampliando significativamente su potencial de expansión.

Una invasora con capacidad para adaptarse a distintos climas

Durante años, la mayoría de los modelos de riesgo asumían que las especies invasoras se expandían principalmente hacia ambientes parecidos a aquellos donde evolucionaron originalmente. Sin embargo, los estudios más recientes indican que esta maleza está rompiendo esa lógica.

En algunas regiones de Europa y Asia comenzó a prosperar en zonas más húmedas y frías que las registradas en su distribución nativa. En otras áreas, especialmente en territorios áridos y cálidos, también logró establecer poblaciones estables.

La especie se reconoce por sus hojas gris plateadas y sus flores de color violeta.

La especie se reconoce por sus hojas gris plateadas y sus flores de color violeta.

Esta flexibilidad biológica representa un desafío importante para los sistemas de monitoreo y control. Si una especie puede ajustarse a diferentes combinaciones de temperatura y precipitaciones, resulta mucho más difícil anticipar dónde aparecerán los próximos focos.

Los investigadores consideran que el aumento de las temperaturas globales puede favorecer aún más su dispersión. A ello se suma el papel que desempeñan el comercio internacional, el transporte terrestre y la circulación de mercancías, que facilitan el movimiento involuntario de semillas y fragmentos vegetales entre regiones.

Impacto sobre cultivos y biodiversidad

La preocupación no se limita al aspecto ambiental. La especie compite agresivamente por agua, nutrientes, espacio y luz con numerosos cultivos agrícolas, reduciendo el potencial productivo de las áreas afectadas.

Además, puede actuar como hospedante de diversas plagas y enfermedades que afectan a especies de interés económico. Esta característica incrementa el riesgo sanitario para las explotaciones agrícolas donde la maleza logra establecerse.

Otro factor que dificulta su manejo es su sistema radicular profundo y persistente. Incluso después de los intentos de control mecánico, pequeños fragmentos de raíces pueden regenerar nuevas plantas, prolongando la infestación durante años.

Las investigaciones también indican que algunas prácticas de manejo inadecuadas pueden contribuir involuntariamente a su propagación, especialmente cuando los trabajos de remoción dispersan partes viables del sistema radicular.

La experiencia observada en distintos países muestra que una vez instalada, la erradicación completa resulta compleja y costosa. Por esa razón, los especialistas insisten en que la detección temprana y la vigilancia permanente son herramientas mucho más eficaces que las acciones correctivas posteriores.

El avance registrado en varias regiones de Europa durante las últimas décadas ilustra la velocidad con la que puede expandirse una especie invasora cuando encuentra condiciones favorables. Para la comunidad científica, este caso representa un ejemplo concreto de cómo el cambio climático, la actividad humana y la capacidad de adaptación biológica pueden combinarse para modificar paisajes agrícolas y ecosistemas enteros.

Por ese motivo, organismos internacionales y centros de investigación consideran prioritario fortalecer los programas de monitoreo y prevención. La meta es evitar que esta maleza continúe ampliando su distribución y genere impactos económicos y ambientales cada vez más difíciles de revertir.

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