La revolución verde del agro: crece el uso de films biodegradables en el campo
El mercado global alcanzará USD 3.500 millones en 2035, impulsado por la demanda de insumos sostenibles y la reducción del plástico agrícola. Asia y América lideran la transición ecológica.
El mercado global de films agrícolas biodegradables se prepara para una década de expansión sostenida impulsada por la agricultura sustentable, las innovaciones en materiales y la mayor regulación sobre el uso de plásticos convencionales.
De acuerdo con un informe de Future Market Insights (FMI), el sector está valorado en USD 1.100 millones en 2025 y se proyecta que alcance USD 1.973,6 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 6 %.
Los films biodegradables -fabricados principalmente con ácido poliláctico (PLA), mezclas de almidón y polibutileno succinato (PBS)- se degradan naturalmente en el suelo, evitando residuos plásticos y mejorando la sostenibilidad de las prácticas agrícolas.
"La combinación de políticas ambientales más estrictas, consumidores que demandan alimentos sostenibles y avances tecnológicos en polímeros biodegradables está redefiniendo el futuro de la agricultura", señala el informe.
Asia lidera la transformación ecológica
La región Asia-Pacífico (APAC) se perfila como el motor global de este cambio. Países como China, India y Japón muestran una rápida adopción de películas biodegradables debido al alto volumen de producción agrícola y a la creciente conciencia sobre la contaminación del suelo por plásticos.
En tanto, Estados Unidos y Europa mantienen un crecimiento constante, impulsados por regulaciones ambientales y programas de agricultura sustentable, mientras que Arabia Saudita y otros países del Medio Oriente comienzan a apostar por tecnologías limpias para reducir la dependencia del petróleo y diversificar sus economías.
Por su parte, América Latina y África representan mercados emergentes de alto potencial, donde el avance de la mecanización agrícola y la incorporación de insumos sostenibles podrían acelerar la adopción de estas soluciones en los próximos años.
Qué tipos de films dominan el mercado
En 2025, los films de PLA representan el 35 % del mercado, seguidos por los films de almidón y PBS, según la consultora. Por aplicación, los films de acolchado (mulching) concentran cerca del 45 % del total, impulsados por su doble beneficio: mayor rendimiento de los cultivos y menor impacto ambiental.
El uso de estos materiales crece especialmente en hortalizas y frutales, sectores que lideran la adopción por su vínculo con producciones de alto valor agregado y certificaciones de sostenibilidad. En tanto, cereales y oleaginosas comienzan a incorporarlos gradualmente a medida que los costos bajan y la normativa se endurece.
Un mercado en evolución: de nicho a corriente principal
El informe prevé que, entre 2030 y 2035, se registre más de la mitad del crecimiento proyectado, lo que evidencia una transición del segmento premium hacia un insumo agrícola de uso masivo.
Este cambio será posible gracias a la innovación en materiales biodegradables, la reducción de costos de producción y la expansión geográfica hacia zonas agrícolas de gran escala.
"El mercado pasará de competir por precios a competir por valor: desempeño, compatibilidad con el suelo y sustentabilidad integral a lo largo del ciclo de vida del producto", detalla el estudio.
El panorama competitivo combina fabricantes tradicionales de films plásticos con nuevos actores especializados en polímeros compostables. Muchas empresas están reconvirtiendo sus líneas de producción de polietileno hacia alternativas biodegradables o estableciendo alianzas estratégicas con compañías de biotecnología.
Entre las tendencias recientes se destacan:
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Ampliación de capacidad productiva para films compostables domésticos e industriales.
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Acuerdos entre fabricantes y empresas de agrotecnología para desarrollar soluciones integradas que combinen rendimiento y sostenibilidad.
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Lanzamientos de nuevas líneas de films biodegradables para horticultura intensiva y cultivos bajo invernadero.
Estas estrategias reflejan un cambio estructural en el modelo de negocio agroindustrial, donde la sostenibilidad se convierte en un factor clave de competitividad y diferenciación.

