Insumos agrícolas

Sudamérica importa casi todos sus fertilizantes y ahora busca cambiar la historia

Más del 90% de los nitrogenados consumidos en la región llega del exterior. El gas de Argentina y Brasil abre una oportunidad para reducir esa dependencia.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

Mercosur y Chile enfrentan una oportunidad industrial y agrícola de gran escala: más del 90% de los fertilizantes nitrogenados consumidos en la región durante 2025 fueron importados, con un costo cercano a US$6.500 millones. El diagnóstico fue presentado por Guido Perrone, representante de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), durante un encuentro organizado junto con CAF y otras instituciones regionales. La elevada dependencia externa resulta estratégica para el agro sudamericano porque expone los costos de producción de alimentos a movimientos internacionales de precios, problemas logísticos y tensiones geopolíticas.

La diferencia entre producción y consumo permite dimensionar el desafío. En 2025, la producción local de fertilizantes nitrogenados alcanzó aproximadamente 1,8 millones de toneladas, de las cuales cerca de 1,6 millones correspondieron a urea. Frente a ese volumen, el consumo aparente regional llegó a 21,4 millones de toneladas y las importaciones se ubicaron apenas por debajo de 20 millones. La brecha muestra el amplio espacio disponible para instalar nueva capacidad productiva dentro de Sudamérica y sustituir una parte de las compras realizadas actualmente fuera de la región.

El gas natural ocupa un lugar central en esa posibilidad. Es un insumo fundamental para fabricar fertilizantes nitrogenados derivados de combustibles fósiles, precisamente los de mayor consumo regional. Argentina y Brasil son los principales productores de hidrocarburos dentro del conjunto Mercosur + Chile, por lo que una mayor integración gasífera podría servir no solamente para abastecer hogares, industrias y centrales eléctricas, sino también como plataforma para ampliar la fabricación regional de insumos esenciales para la agricultura.

Brasil concentra el 80% de las compras y la urea explica una enorme brecha

Brasil constituye por amplio margen el principal comprador regional. Según los datos presentados, concentra alrededor del 80% de las importaciones de fertilizantes nitrogenados por volumen, equivalentes a casi US$5.000 millones. Su escala agrícola y el elevado consumo de nutrientes convierten al país en una pieza decisiva para cualquier estrategia destinada a incrementar la oferta sudamericana y reducir la exposición frente a proveedores extrarregionales.

La urea muestra particularmente la dimensión del déficit. Durante 2025, la diferencia entre oferta y demanda regional rondó 10 millones de toneladas. Buena parte de ese faltante fue cubierta mediante compras a productores de África, que suministraron alrededor de 3,2 millones de toneladas, y de Medio Oriente, con otras 3,4 millones, mientras Rusia también figuró entre los proveedores. Cualquier interrupción comercial, encarecimiento energético o dificultad logística en esos mercados puede trasladarse a los costos que enfrentan los productores sudamericanos.

Sudamérica importa casi todos sus fertilizantes y ahora busca cambiar la historia

La fabricación regional está actualmente concentrada en pocas compañías y países, mientras comienzan a aparecer proyectos capaces de modificar esa estructura. En Argentina se alcanzó la decisión final de inversión para una nueva planta de urea con capacidad de 2,1 millones de toneladas anuales en la provincia de Buenos Aires, mientras existe además un proyecto de ampliación de 1,75 millones de toneladas por año en fase de diseño. Brasil, por su parte, retomó la construcción de una unidad de fertilizantes nitrogenados con capacidad proyectada de 1,2 millones de toneladas anuales.

Si esos desarrollos avanzan según lo previsto, podrían incrementar de manera considerable una capacidad regional que hoy resulta muy inferior a la demanda. El atractivo no pasa únicamente por reemplazar importaciones: disponer de fertilizantes producidos más cerca de las principales zonas agrícolas también podría reducir parte de la vulnerabilidad relacionada con fletes marítimos, disponibilidad internacional y acontecimientos geopolíticos. Como señaló Perrone, la dependencia actual deja a la agricultura regional especialmente expuesta a precios y restricciones logísticas externas.

Del gas regional a los fertilizantes verdes: las inversiones que se proyectan

Una mayor integración energética aparece como una de las condiciones necesarias para desarrollar esta industria. OLACDE ha puesto atención sobre la existencia de gasoductos transfronterizos subutilizados y el potencial de aprovechar mejor los recursos de Argentina y Brasil. Sin embargo, las dificultades no serían principalmente técnicas: los desafíos se concentran en aspectos regulatorios, políticos y económicos, especialmente porque la demanda de gas de una planta de fertilizantes puede no justificar por sí sola grandes ampliaciones de infraestructura.

Chile y Paraguay muestran, al mismo tiempo, otra vía de desarrollo vinculada con fertilizantes de menor huella ambiental. Chile avanza con un proyecto piloto de economía circular que combina hidrógeno verde y residuos de una central eléctrica de biomasa, cuya construcción está prevista para concluir antes de finalizar el año. La oportunidad económica es significativa: Chile gastó US$293 millones en importaciones de fertilizantes nitrogenados durante 2025, según las cifras presentadas.

Paraguay también cuenta con un proyecto de fertilizantes verdes que alcanzó la decisión final de inversión. El país registró durante 2025 importaciones de nitrogenados por US$112 millones, otro indicador de la demanda que podría ser atendida mediante nueva producción. Estas iniciativas amplían la discusión más allá de la fabricación convencional a partir de gas y colocan a tecnologías como el hidrógeno verde dentro de las alternativas para desarrollar una industria regional con menores emisiones.

Para una región que ocupa un lugar decisivo en la producción mundial de alimentos, la disponibilidad de fertilizantes representa mucho más que una cuestión industrial. Una factura regional cercana a US$6.500 millones y casi 20 millones de toneladas importadas en un solo año muestran el tamaño del mercado que hoy abastecen proveedores externos. El avance de nuevas plantas en Argentina, Brasil y Paraguay, junto con proyectos tecnológicos en Chile, determinará cuánto de esa demanda puede comenzar a cubrirse desde Sudamérica y cuánto seguirá condicionado por precios, energía y logística internacionales.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: