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México busca frenar importaciones y transformar la caña en bioetanol

El nuevo programa azucarero apunta a recuperar mercado interno, mejorar ingresos rurales y destinar parte de la producción de caña a biocombustibles.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

México puso en marcha el Programa Nacional de la Agroindustria de la Caña de Azúcar 2026-2030 (PNACA), una estrategia con la que busca recuperar competitividad frente al avance de las importaciones de azúcar y jarabe de maíz rico en fructosa, mejorar los ingresos de los productores cañeros y abrir una nueva etapa para el sector mediante la producción de bioetanol y combustibles sostenibles de aviación (SAF).

El programa, publicado en el Diario Oficial de la Federación, surge en un momento de fuerte presión para la agroindustria azucarera mexicana. Durante el ciclo 2023/2024 ingresaron al país más de 700.000 toneladas de azúcar importada y más de un millón de toneladas de jarabe de maíz rico en fructosa, un incremento de 24% frente al ciclo anterior que terminó generando una importante sobreoferta en el mercado interno.

Ese escenario impactó directamente sobre los precios nacionales del azúcar, que cayeron 27,6% durante el ciclo 2024/2025, afectando la rentabilidad de ingenios y productores de caña.

Según el documento oficial, actualmente solo 59,5% del consumo interno de edulcorantes corresponde a ventas nacionales de azúcar, mientras que 40,5% se cubre con importaciones y sustitutos como el JMRF. Frente a este panorama, el gobierno mexicano busca que la participación del azúcar nacional vuelva a superar el 70% del consumo interno hacia 2030.

La apuesta al bioetanol y al combustible para aviación

Uno de los puntos más ambiciosos del PNACA es la diversificación productiva de la caña de azúcar. El programa proyecta destinar 12,5% de la superficie cañera nacional a la producción de biocombustibles, incluyendo etanol y combustibles sostenibles para aviación.

El gobierno sostiene que México cuenta con ventajas estratégicas para desarrollar esta industria debido a la disponibilidad de materia prima. Los excedentes de producción de caña ya superaron en algunos ciclos los 10 millones de toneladas, volumen que podría transformarse en alrededor de 800 millones de litros de etanol.

A partir de esa producción, el país podría obtener cerca de 400 millones de litros de SAF, un combustible considerado estratégico para la descarbonización del transporte aéreo mundial.

El programa destaca además que la producción de biocombustibles podría generar nuevos puestos de trabajo rurales, fortalecer cadenas agrícolas y ofrecer una salida industrial para excedentes azucareros que hoy presionan los precios internos.

Mejor ingreso para productores y foco en sustentabilidad

Otro de los objetivos centrales del plan es mejorar el ingreso de los productores cañeros. Para eso, el gobierno proyecta un incremento anual de 4,58% en el valor real pagado por tonelada de caña de azúcar.

La meta oficial es que el precio pase de 1.130,92 pesos por tonelada registrados en 2025 a 1.293,54 pesos hacia el ciclo 2029/2030, en términos reales.

El PNACA también incorpora metas vinculadas a sustentabilidad. Actualmente, el índice de sustentabilidad del campo cañero mexicano se ubica en 1,56 puntos y el objetivo es elevarlo a 1,69 para 2030, dentro de una escala donde 3 representa un "alto compromiso con la sustentabilidad".

El gobierno mexicano remarcó que la estabilidad del mercado azucarero tiene un impacto económico y social clave en numerosas regiones rurales del país, donde la producción de caña representa una de las principales actividades generadoras de empleo e ingresos.

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