Desplome de precios por sobreoferta e importaciones en 2025
La caída en el valor de granos y hortalizas afectó a todo el país. En Sinaloa, productores migraron del maíz a papa, chiles y frijol, pero la alta oferta terminó presionando aún más al mercado.
El ciclo agrícola 2025 dejó un impacto profundo en los ingresos de productores en todo México. De acuerdo con la Asociación de Agricultores del Río Fuerte Sur (Aarfs), la caída en los precios fue generalizada, con baja rentabilidad en granos, hortalizas y frijol. Las causas principales, según su presidente Luis Xavier Zazueta Ibarra, fueron dos: sobreproducción interna y crecientes importaciones, especialmente desde Estados Unidos.
En Sinaloa -epicentro del maíz blanco y una de las regiones más productivas del país- la limitada disponibilidad de agua llevó a miles de agricultores a sustituir el cultivo principal por papa, chiles y frijol. Aunque la intención era compensar la baja oferta de maíz, el resultado fue el contrario: se sembraron superficies muy amplias, lo que generó un excedente difícil de colocar en el mercado.
"En algunos cultivos fue sobreproducción; en otros, la importación. En el maíz y en la papa fueron ambos factores y el mercado se desplomó como nunca", señaló Zazueta. El líder agrícola remarcó que, con inventarios aún sin vender, la presión sobre los precios continúa.
Frijol: un mercado que prometía y terminó saturado
El frijol había mostrado un comportamiento favorable durante la mayor parte del año. Sin embargo, la entrada al mercado de grandes volúmenes desde Zacatecas y Durango, especialmente de la variedad pinto, generó un efecto dominó que redujo el precio de otras variedades, incluidas las preferidas por consumidores y distribuidores.
Los productores sinaloenses esperaban cerrar el ciclo con márgenes positivos, pero la oferta nacional terminó superando la demanda, arrastrando las cotizaciones hacia abajo en cuestión de semanas.
El papel de las importaciones: un factor imposible de ignorar
Zazueta señaló que no se debe responsabilizar únicamente a los comercializadores. Las reglas actuales permiten que, si existe excedente en Estados Unidos, el producto ingrese a México a precios más bajos. El diferencial se explica por los subsidios agrícolas estadounidenses, que reducen costos de producción y permiten colocar maíz, papa y otros productos a precios con los que el productor mexicano no puede competir.
Este escenario ya había provocado tensiones en ciclos anteriores, pero en 2025 se profundizó debido a:
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Aumentos de importaciones en momentos de alta oferta interna.
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Sincronización desfavorable entre las ventanas de cosecha en México y las decisiones comerciales estadounidenses.
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Ausencia de mecanismos de protección o precios de referencia que amortigüen la caída.
Una problemática estructural para el campo mexicano
El desplome de precios evidencia vulnerabilidades estructurales que el sector agrícola mexicano arrastra desde hace años:
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Falta de programas de ordenamiento de siembras que eviten sobreofertas repentinas.
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Dependencia de importaciones baratas que entran sin restricciones estacionales.
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Falta de políticas de estabilización de precios para granos básicos.
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Incremento de costos productivos en semillas, fertilizantes y mano de obra.
En Sinaloa, donde la agricultura representa uno de los pilares económicos más importantes, la crisis de precios golpea directamente a productores medianos y pequeños, quienes dependen del ciclo otoño-invierno para sostener su actividad anual.
Aarfs anticipa que, sin cambios regulatorios ni ajustes en las decisiones de siembra, el país podría repetir un escenario similar el próximo ciclo. El reto inmediato será ajustar superficies, diversificar cultivos con demanda estable y buscar esquemas de comercialización que reduzcan la vulnerabilidad ante la volatilidad de precios internacionales.
Mientras tanto, productores de Sinaloa y otros estados esperan que se revisen los volúmenes de importación en momentos clave, así como mecanismos de coordinación comercial para evitar otra sobreoferta abrupta.

