México

El maíz que México no produce: el plan para duplicar la cosecha

El agrónomo Ernesto Cruz afirma que el país puede elevar rendimientos sin más costos, pero advierte que sin reglas claras de comercialización el avance no se sostiene.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

México podría duplicar su producción de maíz en el corto plazo con capacitación, transferencia tecnológica y una política nacional enfocada, según el agrónomo Ernesto Cruz, quien expuso el 28 de abril en la Cámara de Diputados que el principal obstáculo no es técnico sino de organización del mercado. La definición cobra peso en un país que hoy depende fuertemente de importaciones para abastecer su consumo interno.

Cruz, con experiencia en Asia, Europa y América, sostiene que el potencial productivo del país está lejos de aprovecharse. En su propia parcela en Jalisco ha logrado rendimientos de hasta 26 toneladas por hectárea, mientras que en Campeche, durante un solo ciclo, incrementó la producción entre 87% y 90% sin aumentar costos, pasando de 4 a 8 toneladas por hectárea en promedio.

El especialista señala que el eje no pasa por mayores insumos, sino por hacer más eficiente el manejo agronómico, con decisiones basadas en datos, diagnóstico de suelos y prácticas adaptadas a cada región. "El alto rendimiento no es gastar más, es hacer bien muchas cosas", resume.

Rendimientos posibles, pero con un mercado desordenado

Durante su intervención en el Foro Maíz de México, el experto insistió en que el país tiene condiciones para alcanzar la autosuficiencia, pero advirtió que el problema radica en la falta de articulación entre producción y comercialización. Aumentar los rindes sin resolver la salida al mercado genera los mismos desequilibrios de siempre.

En ese sentido, planteó la necesidad de una estrategia integral que incluya orden en la cadena de valor, previsibilidad para los productores y reglas claras de comercialización. También propuso dejar de tratar al campo como un tema coyuntural y abordarlo como un eje de seguridad nacional y desarrollo económico.

Las proyecciones que maneja el especialista reflejan el desafío: la superficie sembrada podría caer de 6,7 a 6 millones de hectáreas hacia 2050, mientras que el rendimiento promedio apenas subiría de 4 a 4,9 toneladas. En paralelo, el consumo crecería de 54 a 71 millones de toneladas, ampliando la brecha entre producción y demanda.

Hoy, México importa cerca de 27 millones de toneladas de maíz, cifra que podría acercarse a 40 millones si no se modifican las tendencias. Esto implica una fuerte salida de divisas que, según Cruz, podría evitarse con una política productiva más ordenada.

Tecnología, datos y formación para cambiar el modelo

El enfoque del agrónomo se basa en un esquema de 24 prácticas de alto rendimiento, desarrolladas durante más de dos décadas, que integran manejo de suelos, genética, riego, planificación económica y seguimiento en tiempo real. La clave está en adaptar cada sistema productivo a sus condiciones específicas y medir cada variable.

En su experiencia internacional, logró duplicar rendimientos en millones de hectáreas en Asia, donde incluso recibió reconocimientos oficiales y desarrolló centros de investigación. Sin embargo, en México su propuesta aún no logra escalar a nivel nacional.

Cruz también plantea que el cambio requiere formación técnica de productores y jóvenes, con foco en ciencia aplicada al campo. El objetivo es construir sistemas productivos más eficientes, sostenibles y resilientes, sin depender de mayores niveles de insumos.

El especialista remarca que el país cuenta con condiciones ambientales y capital humano suficientes para alcanzar niveles productivos más altos. El desafío, insiste, es coordinar todos los eslabones de la cadena para que el incremento en producción se traduzca en ingresos estables y abastecimiento seguro.

La discusión sobre el maíz en México no se limita a los rindes, sino que involucra decisiones estructurales sobre cómo organizar el sistema agroalimentario en los próximos años.

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