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México dispara importaciones de maíz, soja y trigo y presiona al mercado agrícola

El fuerte aumento en las compras externas de granos y oleaginosas en 2026 genera presión sobre los precios internos y preocupa a los productores, especialmente por el ingreso de maíz desde Estados Unidos.

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Las importaciones de granos y oleaginosas en México registraron un fuerte aumento en el inicio de 2026, con un crecimiento significativo en volumen que está generando presión sobre el mercado interno y encendiendo alertas entre los productores nacionales, especialmente en el caso del maíz, la soja y el trigo.

De acuerdo con datos del sector agrícola, durante el primer bimestre del año el país incrementó sus compras externas en 14.4 % en volumen, mientras que el valor pagado creció solo 5.5 %, reflejando un escenario de precios internacionales más bajos pero con mayor ingreso de productos al mercado local.

En total, México importó cerca de 7.47 millones de toneladas de granos y oleaginosas, por un monto superior a 2,160 millones de dólares, en un contexto de alta dependencia del suministro externo para abastecer la industria alimentaria y pecuaria.

El maíz se mantuvo como el principal producto importado, con más de 3.85 millones de toneladas de maíz amarillo provenientes de Estados Unidos, además de 166,000 toneladas de maíz blanco, consolidando a ese país como el proveedor dominante para el mercado mexicano.

En el caso de la soja, las compras alcanzaron más de 826,000 toneladas desde Estados Unidos y cerca de 49,000 toneladas desde Brasil, mientras que el trigo también mostró un fuerte dinamismo, con más de 632,000 toneladas importadas desde Estados Unidos y 146,000 toneladas provenientes de Canadá.

Este incremento en el flujo de granos responde a un escenario internacional con precios más estables e incluso a la baja, lo que ha permitido a la industria mexicana adquirir mayores volúmenes sin que el gasto crezca en la misma proporción.

Sin embargo, el aumento de las importaciones no es neutral para el mercado interno. El mayor ingreso de grano extranjero está incidiendo en la formación de precios locales y elevando la competencia para los productores nacionales, que enfrentan costos de producción más altos y menor capacidad de negociación.

Productores agrícolas advierten que México está produciendo menos de la mitad del maíz que necesita para el consumo interno, lo que obliga a mantener abiertas las compras externas, especialmente desde Estados Unidos, en el marco del tratado de libre comercio.

Esta situación favorece a la industria, que puede acceder a materia prima más barata, pero reduce la rentabilidad del productor local, que debe competir con grano importado a menor precio.

Además, el incremento de inventarios en Estados Unidos y la amplia disponibilidad de cereal en el mercado internacional están presionando las cotizaciones, lo que limita la recuperación de los precios internos.

El fenómeno también se observa en otros cultivos, donde el aumento de importaciones coincide con una menor demanda local o con ajustes en los inventarios industriales, lo que genera mayor volatilidad en el mercado agrícola.

Para el sector productivo, el desafío es estructural. La dependencia de importaciones, la diferencia de costos frente a Estados Unidos y la apertura comercial continúan condicionando el desarrollo del campo mexicano, en un contexto en el que la seguridad alimentaria vuelve a ser un tema central.

Si el ritmo actual de compras externas se mantiene durante el resto del año, el mercado de granos en México podría enfrentar nuevas presiones, con impacto directo en los precios, la producción y la rentabilidad del sector agrícola.

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