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Orgánicos en México: certificación y logística redefinen el negocio

El crecimiento del mercado orgánico exige trazabilidad estricta, cadenas de frío eficientes y cumplimiento normativo para sostener exportaciones y acceso a mercados premium.

Camila Vergara
Periodista especializada en frutas, normativas y comercio agroexportador. Cubre cadenas frutícolas, acceso a mercados y regulaciones con enfoque técnico y estratégico.

El crecimiento del mercado orgánico en México está impulsando cambios estructurales en la logística, certificación y manejo de productos, en un contexto donde la demanda internacional y las exigencias regulatorias obligan a reforzar la trazabilidad y los estándares de calidad para sostener exportaciones y competitividad.

Actualmente, el país cuenta con 48.874 productores certificados y más de 246.899 hectáreas certificadas, dentro de un total de 571.608 hectáreas orgánicas, lo que refleja una expansión sostenida del sector. Este crecimiento está fuertemente vinculado al comercio exterior, ya que alrededor del 80% de la producción orgánica se destina a exportaciones, generando ingresos por unos US$390 millones.

Trazabilidad y control: el eje del sistema

A diferencia de los productos convencionales, los orgánicos requieren una estricta segregación en toda la cadena, evitando cualquier contacto con insumos no autorizados. Esto implica controles desde la cosecha hasta el almacenamiento y la distribución.

La trazabilidad se vuelve un requisito central, ya que cada lote debe poder rastrearse, documentando su origen, prácticas productivas y condiciones de manejo. En México, este proceso está regulado por la Ley de Productos Orgánicos, que establece requisitos obligatorios para producción, procesamiento, etiquetado y comercialización.

La certificación no es opcional: es el requisito indispensable para acceder a mercados formales y exportaciones. Organismos acreditados verifican el cumplimiento de los estándares, desde la semilla hasta la logística final.

Logística especializada para sostener el crecimiento

El auge del sector también exige infraestructura logística adaptada a productos perecederos, especialmente en frutas y hortalizas. El control de temperatura, humedad y tiempos de traslado es clave para evitar deterioro o contaminación.

En este escenario, las empresas exportadoras han desarrollado cadenas de frío más eficientes y protocolos de manipulación específicos, reduciendo riesgos microbiológicos y asegurando la calidad durante el transporte internacional.

Además, la logística de productos orgánicos implica preservar la integridad del producto durante todo el recorrido, lo que agrega complejidad frente a la logística tradicional, pero también valor en mercados premium.

El dinamismo del mercado orgánico también se refleja en el consumo interno, que alcanzó unos US$2.908 millones, con perspectivas de crecimiento anual del 15,2% hacia 2034. Sin embargo, México aún representa apenas el 1% del consumo global, lo que abre margen para expansión.

Desde el sector oficial, se destaca que los organismos de certificación han desarrollado la capacidad técnica necesaria para garantizar el cumplimiento de estándares, incluyendo prácticas agrícolas responsables, manejo del suelo y control de plagas.

El crecimiento del negocio orgánico en México no solo depende de la producción, sino de su capacidad para sostener estándares, optimizar la logística y responder a un mercado internacional cada vez más exigente.

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