Microorganismos del suelo prometen reemplazar costosos tratamientos y mejorar el hierro en cultivos
Investigadores avanzan con biofertilizantes capaces de activar la absorción natural de hierro en plantas y mejorar la productividad agrícola.
La agricultura mundial enfrenta un problema que afecta a millones de hectáreas: aunque el hierro es uno de los elementos más abundantes de la corteza terrestre, muchas plantas no pueden aprovecharlo. Investigaciones de la Universidad de Córdoba (UCO), lideradas por el Dr. Francisco Javier Romera, impulsan una nueva alternativa basada en microorganismos rizosféricos capaces de activar los mecanismos naturales de absorción de hierro de los cultivos, una innovación que podría transformar el desarrollo de biofertilizantes agrícolas.
El problema aparece principalmente en los suelos calcáreos, con pH elevado y altos niveles de carbonato de calcio, que representan más del 30 % de las tierras agrícolas del planeta. En estas condiciones, el hierro permanece en formas insolubles y queda fuera del alcance de las raíces, provocando clorosis férrica, un trastorno que afecta cultivos como soja, arroz, tomate, pepino y frutales.
Durante años, la solución más utilizada fue la aplicación de quelatos sintéticos de hierro, productos efectivos pero con costos elevados y cuestionamientos relacionados con sus efectos sobre la microbiota del suelo. Frente a esta situación, la investigación científica comenzó a enfocarse en una estrategia diferente: aprovechar microorganismos beneficiosos para estimular la propia capacidad de las plantas de capturar nutrientes.
La ciencia busca activar las defensas naturales de las raíces
Las plantas desarrollaron diferentes sistemas para obtener hierro del suelo. Los cultivos como tomate, pepino y otras especies dicotiledóneas utilizan una estrategia basada en modificar el ambiente cercano a la raíz, transformando el hierro insoluble en una forma disponible para ser absorbida.
Por otro lado, cereales como arroz, trigo y maíz producen compuestos naturales llamados fitosideróforos, que funcionan como captadores de hierro y permiten transportarlo hacia el interior de la planta.
El equipo de investigación de la UCO identificó que moléculas como el etileno y el óxido nítrico cumplen un papel fundamental en la activación de estos procesos, funcionando como señales que despiertan los genes responsables de mejorar la absorción del nutriente.
A partir de este conocimiento surgió una pregunta clave para la agricultura: si ciertos microorganismos presentes en la zona de las raíces pueden activar estas señales naturales, ¿podrían utilizarse como una herramienta biológica para mejorar la nutrición vegetal?
Los resultados obtenidos durante los últimos años muestran que sí. Diversos microorganismos beneficiosos demostraron capacidad para estimular los sistemas internos de la planta y mejorar la disponibilidad de hierro sin depender exclusivamente de soluciones químicas tradicionales.
Entre los candidatos estudiados aparece Fusarium oxysporum FO12, una cepa no patogénica que logró activar mecanismos completos de absorción de hierro en cultivos como pepino. Los ensayos demostraron una mayor actividad de enzimas relacionadas con la captación del nutriente y una mejor respuesta de las raíces incluso en condiciones de suelos calcáreos.
También se observaron avances en arroz, donde este microorganismo estimuló genes vinculados a la movilización y absorción de hierro, ampliando su posible aplicación en distintos sistemas agrícolas.
Biofertilizantes: una nueva generación para una agricultura más eficiente
Otra línea prometedora está relacionada con Pseudomonas simiae WCS417, una bacteria beneficiosa del suelo estudiada por su doble función: protección vegetal y mejora nutricional. Las investigaciones mostraron incrementos en crecimiento, mayor presencia de hierro en hojas y activación de genes asociados a la absorción del nutriente.
Su capacidad para producir sideróforos -moléculas capaces de movilizar hierro bloqueado en el suelo- convierte a esta bacteria en una candidata importante para el desarrollo de nuevos bioinsumos agrícolas.
Los científicos también avanzan sobre un campo menos explorado: las levaduras aplicadas a la nutrición vegetal. Estudios recientes con Debaryomyces hansenii mostraron mejoras en cultivos bajo deficiencia de hierro, incluyendo mayor producción de compuestos captadores del nutriente, aumento de clorofila y mejores parámetros productivos.
Estos avances abren una nueva etapa para el mercado de biológicos agrícolas, especialmente en América Latina, donde existen importantes zonas productivas con suelos calcáreos y cultivos sensibles a problemas de nutrición.
Además, los investigadores señalan que los mismos mecanismos podrían utilizarse para mejorar la absorción de otros nutrientes esenciales, como el fósforo, mediante consorcios microbianos diseñados para trabajar junto a las raíces.
A diferencia de otros desarrollos, estas tecnologías cuentan con una base científica detallada sobre sus mecanismos de acción. La posibilidad de identificar qué genes se activan y cómo responden las plantas ofrece una nueva generación de biofertilizantes con mayor precisión y respaldo técnico para la agricultura del futuro.

