El agro evita una caída mayor en Nicaragua, pero pesca y cultivos siguen bajo presión
La agricultura volvió a crecer en junio y la ganadería avanzó con fuerza, pero el semestre dejó retrocesos en cultivos, pesca, acuicultura y actividad forestal.
El agro se convirtió en uno de los sectores que amortiguaron el débil desempeño de varias actividades económicas de Nicaragua durante junio de 2026, aunque con fuertes diferencias dentro de la propia cadena productiva. La agricultura logró crecer 0,1% después de cuatro meses consecutivos de retroceso y la actividad pecuaria avanzó 7,8%, según el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central de Nicaragua (BCN). La recuperación resulta relevante porque convivió con una contracción de la pesca y acuicultura, problemas en algunos cultivos y un primer semestre en el que la agricultura todavía acumuló una caída.
La economía nicaragüense registró en junio un crecimiento interanual del 1,8%, mientras que en los primeros seis meses del año la expansión acumulada alcanzó 3,6%. Sin embargo, el desempeño fue desigual: casi la mitad de las actividades relevadas mostraron retrocesos en el mes. Frente a esas caídas, el regreso de la agricultura a terreno positivo y el crecimiento de la producción pecuaria aportaron actividad, aunque todavía no alcanzaron para borrar las dificultades que el sector primario había acumulado desde comienzos del año.
La mejora agrícola estuvo vinculada principalmente con un aumento de las labores culturales en maíz, frijol y arroz. El dato marca un cambio respecto de los cuatro meses anteriores, cuando el indicador había permanecido en negativo. La recuperación, sin embargo, fue moderada y estuvo condicionada por un período lluvioso de comportamiento irregular que afectó la siembra del subciclo de primera, además de una menor actividad en otros rubros agrícolas.
La ganadería crece 7,8% y se despega del desempeño agrícola
La actividad pecuaria mostró un comportamiento considerablemente más dinámico. Durante junio registró un crecimiento interanual de 7,8%, impulsado por una mayor matanza de bovinos, porcinos y aves, junto con un incremento en la producción de huevos. Ese avance permitió que el sector cerrara el primer semestre con una expansión acumulada del 7,3%, ubicándose entre las actividades productivas con mejor desempeño dentro del agro nicaragüense.
No todos los indicadores ganaderos acompañaron esa evolución. El Banco Central señaló una menor producción de leche y una reducción de las exportaciones de ganado en pie, factores que moderaron parcialmente el crecimiento. Aun así, el balance pecuario se mantuvo claramente por encima del agrícola, mostrando una composición muy diferente entre las distintas cadenas rurales durante la primera mitad de 2026.
La agricultura, por su parte, todavía debe recuperar el terreno perdido. A pesar del crecimiento de junio, cerró el primer semestre con una contracción acumulada del 2,5%. Además de las dificultades provocadas por el comportamiento de las lluvias, incidieron reducciones en cultivos como café, maní, sorgo, hortalizas y otros productos. La mejora observada en granos básicos permitió frenar la secuencia negativa, pero todavía no alcanza para hablar de una recuperación consolidada.
El clima aparece como una de las variables que seguirá condicionando la evolución de los cultivos. El establecimiento irregular del período lluvioso afectó las tareas correspondientes al subciclo de primera, mostrando nuevamente cuánto depende el desempeño agrícola de la oportunidad de las precipitaciones. Para maíz, frijol y arroz, el avance de las labores durante junio aportó una mejora estadística, aunque la evolución de los próximos meses determinará cuánto puede recuperarse del retroceso acumulado.
Pesca y acuicultura acumulan una caída del 12,2%
El escenario más complicado dentro de las actividades vinculadas al sector primario se observa en la pesca y acuicultura. El indicador retrocedió 3,2% interanual en junio y acumuló una contracción del 12,2% durante el primer semestre de 2026, según las cifras del BCN. La actividad arrastra desde hace años dificultades asociadas, entre otros factores, al cierre de algunas granjas dedicadas a la producción de camarón de cultivo.
Durante junio se registraron menores capturas de peces, camarón costero y langosta en el litoral Pacífico. Parte de esas bajas fue compensada por una mayor producción de camarón de cultivo y otros recursos pesqueros, pero el incremento resultó insuficiente para revertir la caída general. La magnitud del retroceso semestral coloca a esta actividad en una posición muy diferente de la ganadería y muestra la disparidad que atraviesan actualmente las cadenas agroalimentarias del país.
También la silvicultura y extracción de madera retrocedió 0,8% en junio debido a una menor extracción de madera en troza y para leña. Con ese resultado acumuló seis meses consecutivos de contracción y terminó la primera mitad del año con una baja del 0,7%.
La fotografía del primer semestre deja así un agro con velocidades muy diferentes. Mientras la actividad pecuaria acumula un crecimiento de 7,3%, la agricultura permanece 2,5% por debajo del año anterior y pesca y acuicultura retroceden 12,2%. Para los próximos meses, el comportamiento de las lluvias, la evolución de los granos básicos y la capacidad de recuperación de las actividades pesqueras serán determinantes para definir cuánto puede aportar el sector primario al crecimiento nicaragüense durante el resto de 2026.

