Nicaragua

La cosecha de café en Nicaragua enfrenta riesgos por falta de mano de obra y el vacío que dejó Cisa

Escasez de cortadores, menor productividad y beneficios abandonados ponen en duda el cumplimiento de la meta oficial para la cosecha 2025/26, pese a precios internacionales favorables.

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La cosecha de café 2025/2026 en Nicaragua atraviesa un escenario complejo, marcado por la escasez de mano de obra, problemas de productividad en las fincas y la persistente ausencia operativa de Cisa Exportadora, una de las empresas clave del sector. Aunque el ciclo entró en su fase plena, productores advierten que los riesgos podrían recortar el volumen final, cuya meta oficial supera los 3 millones de quintales.

En el campo, la falta de cortadores se volvió más evidente a medida que avanzó la recolección. A esto se suman rendimientos inferiores a lo esperado, especialmente en zonas altas, lo que agrava la presión sobre pequeños y medianos caficultores.

El impacto de la salida de Cisa y un sector en reacomodo

La situación actual tiene raíces en 2023, cuando Mercon Coffee Group se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos y el gobierno de Daniel Ortega ordenó la confiscación de las filiales Cisa Exportadora y Mercapital. Desde entonces, los beneficios secos, centros de acopio y activos logísticos de Cisa -que procesaban y exportaban cerca de la mitad de la cosecha nacional- permanecen abandonados, según denuncian productores.

La ausencia de Cisa tuvo un fuerte impacto en la campaña 2023/24, cuando las exportaciones cayeron a 2,71 millones de quintales, el nivel más bajo de los últimos años. El golpe fue parcialmente compensado por el buen precio internacional, con un promedio de US$ 193,30 por quintal, que permitió generar ingresos por US$ 525 millones.

En el ciclo 2024/25, que cerró el 30 de septiembre, el sector logró reacomodarse. Datos del Banco Central de Nicaragua indican que las exportaciones alcanzaron 3,18 millones de quintales, un volumen similar al de los años previos a la confiscación. Además, el precio promedio subió a US$ 274,60 por quintal, impulsando los ingresos por exportaciones hasta US$ 862 millones.

Este ajuste fue posible gracias a que otras exportadoras -como Atlantic y Olam Nicaragua- ampliaron su capacidad, mientras surgieron nuevos actores con beneficios de menor escala. Sin embargo, el sector esperaba que Cisa retomara su rol, especialmente en el esquema de habilitación financiera y asistencia técnica, algo que no ocurrió.

Mano de obra escasa y presión sobre la cosecha

A los problemas estructurales se suma la escasez de cortadores, un fenómeno que se profundizó en los últimos años por la migración masiva de nicaragüenses y la competencia con otros sectores económicos. La cercanía de las fiestas de fin de año también genera incertidumbre, ya que muchos trabajadores regresan a sus comunidades y no siempre vuelven a las fincas.

Ante esta situación, productores y beneficios recurrieron a redes sociales para captar mano de obra, ofreciendo hasta 120 córdobas por lata de café cortado, además de alojamiento, alimentación y transporte. Aun así, en zonas más alejadas el faltante de trabajadores sigue siendo crítico.

Desde el sector recuerdan que el Ministerio del Trabajo (Mitrab) no establece tablas salariales para la cosecha desde hace años, lo que obliga a los productores a competir entre sí por los cortadores disponibles. Si bien el precio del café ronda los US$ 300 por quintal, permitiendo pagar mejores salarios, la falta de trabajadores y los bajos rendimientos podrían traducirse en mermas de hasta 40% en algunas fincas, según testimonios de productores de Jinotega.

Una meta exigente en un contexto incierto

Las lluvias recientes aceleraron la maduración del grano en Matagalpa y Jinotega, lo que en algunos casos permitirá una sola pasada de corte, reduciendo costos. Sin embargo, especialistas advierten que este fenómeno afecta principalmente a pequeños y medianos productores, que cuentan con menos respaldo técnico y financiero.

Pese a las dificultades, las autoridades aseguran que la cosecha avanza a buen ritmo, aunque evitan confirmar si se alcanzará la meta oficial de más de 3 millones de quintales. En un escenario de precios internacionales favorables, el desafío para el café nicaragüense pasa hoy por recomponer la infraestructura abandonada, asegurar mano de obra y sostener la productividad, factores clave para no perder competitividad en el mercado regional.

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