El olivo llega al sur de Chile y abre un nuevo negocio millonario
Un proyecto en La Araucanía busca producir aceite de oliva de alta calidad en zonas impensadas, con impacto directo en pequeños productores
En la comuna de Los Sauces, en la provincia de Malleco, se puso en marcha un proyecto que busca instalar al aceite de oliva como una nueva actividad productiva en el sur de Chile. La iniciativa, impulsada por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y ejecutada por INIA Carillanca, apunta a mejorar la calidad del producto, elevar el rendimiento de los cultivos y generar nuevas oportunidades económicas para 26 agricultores, en su mayoría pequeños productores. El interés no es menor: se trata de desarrollar un producto con alto valor agregado en una zona que busca alternativas frente a modelos productivos más limitados.
El programa contempla una inversión de más de $236 millones y se desarrollará durante tres años, con foco en cerrar brechas técnicas que hoy impiden aprovechar todo el potencial del olivo en la región. Ensayos previos realizados en la zona ya mostraron resultados que llamaron la atención del sector: aceites con niveles de ácido oleico superiores al 75%, un indicador clave de calidad, junto con perfiles sensoriales competitivos frente a producciones tradicionales. Aun así, esas ventajas no lograron traducirse en mayor presencia en el mercado por problemas en manejo agronómico, procesos de elaboración y conservación.
Tecnología y manejo para dar el salto productivo
El corazón del proyecto es el desarrollo de un paquete tecnológico adaptado al secano interior de Malleco, una zona con condiciones particulares de clima y suelo. Esto incluye mejoras en el manejo del cultivo, desde la poda y el riego hasta la cosecha, junto con ajustes en la extracción y almacenamiento del aceite para evitar pérdidas de calidad.
También se trabajará en la selección de variedades de olivo que mejor respondan al ambiente local. En la zona ya se identificaron al menos 13 variedades, entre ellas Arbequina, Koroneiki, Frantoio, Leccino y Picual, todas con buena adaptación. El objetivo es avanzar hacia la producción de aceites diferenciados, tanto monovarietales como mezclas, capaces de competir en segmentos donde la calidad y el origen son determinantes.
Uno de los puntos críticos es lograr estabilidad en los procesos. Hoy, muchos productores tienen buenos resultados en campo, pero enfrentan dificultades al momento de procesar y conservar el aceite, lo que reduce su valor comercial. El proyecto busca ordenar esa cadena, incorporando criterios técnicos claros y replicables.
Una oportunidad para diversificar la producción
El desarrollo del olivo en La Araucanía no responde solo a una búsqueda de calidad, sino también a la necesidad de diversificar la producción en zonas rezagadas. Más del 80% de los beneficiarios pertenece a la Agricultura Familiar Campesina, lo que convierte a este cultivo en una alternativa concreta para mejorar ingresos y reducir la dependencia de actividades tradicionales.
El olivo presenta ventajas que explican el interés creciente. Es un cultivo con buena adaptación a condiciones de menor disponibilidad hídrica, con estabilidad productiva y con la posibilidad de generar valor agregado en origen, algo clave para capturar mejores precios.
Además, la demanda internacional de aceite de oliva sigue firme, impulsada por el consumo de alimentos saludables. Esto abre una ventana para productos con identidad territorial, donde el sur de Chile puede jugar con un diferencial: condiciones agroclimáticas distintas a las zonas tradicionales.
Transferencia técnica y desarrollo territorial
El proyecto no se limita a la producción. Incluye un componente fuerte de transferencia tecnológica, con capacitaciones, talleres y acompañamiento directo en campo. También se elaborará un manual técnico de acceso público, con el objetivo de ampliar el impacto más allá de los productores involucrados.
La idea es que el conocimiento generado pueda replicarse en otras zonas con características similares, ampliando la base productiva y consolidando un nuevo polo olivícola en el país.
El avance del olivo en La Araucanía marca un cambio en la forma de mirar el territorio. Lo que antes se consideraba marginal para este cultivo hoy empieza a mostrar resultados concretos. Con inversión, tecnología y manejo adecuado, el sur de Chile busca posicionarse en un mercado exigente, donde la calidad define el negocio.

