Panamá

Panamá gestiona el regreso de Chiquita a Bocas del Toro tras una década de paralización

El Gobierno autorizó al ministro de Comercio a coordinar con la bananera y otras entidades públicas para reactivar la producción, clave en lo social y económico para la provincia.

El Consejo de Gabinete de Panamá aprobó que el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, lleve adelante todas las coordinaciones necesarias para concretar el regreso de la multinacional Chiquita Panamá LLC a la provincia de Bocas del Toro, un territorio históricamente ligado a la producción bananera.

La medida contempla la firma de acuerdos con la compañía y la creación de mecanismos de seguimiento para garantizar que los compromisos se cumplan de manera efectiva. También involucra a distintas entidades públicas, como el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), la Autoridad Marítima de Panamá y el Ministerio de Seguridad Pública, en un esfuerzo conjunto para facilitar una reanudación ordenada y sostenible de la actividad.

El impacto del retiro de Chiquita

La salida de Chiquita de Bocas del Toro estuvo marcada por una prolongada huelga que se originó en el conflicto por una reforma del sistema de seguridad social, percibida por los trabajadores como una amenaza a sus beneficios pensionarios. El paro, impulsado por sindicatos como Sitraibana, derivó en pérdidas millonarias para la empresa, que en su momento las estimó en US$ 75 millones.

La situación llevó al despido de más de 6.000 empleados, con acusaciones de abandono de labores, y finalmente a la decisión de cerrar operaciones en la zona. Una corte local declaró ilegal la huelga, pero el daño ya estaba hecho: la compañía despidió a los últimos trabajadores en julio de ese año y retiró a su personal administrativo, dejando un vacío laboral y social profundo en la región.

Desde entonces, Bocas del Toro ha enfrentado las consecuencias de la paralización: reducción del empleo formal, caída de ingresos familiares y deterioro de la actividad económica ligada al banano.

Un sector estratégico para la provincia

El banano ha sido históricamente un motor económico y social en Bocas del Toro. La llegada de empresas transnacionales como Chiquita, a principios del siglo XX, moldeó el desarrollo productivo y urbano de la zona, generando empleo y dinamizando cadenas de servicios, transporte y comercio.

A pesar de las tensiones históricas entre la compañía y los sindicatos, la producción bananera siempre representó una fuente central de ingresos para miles de familias. Por eso, el anuncio del Gobierno busca no solo atraer nuevamente a Chiquita, sino también restablecer la estabilidad económica de la provincia, generando un marco de confianza para inversionistas y trabajadores.

De acuerdo con el ministro Moltó, las gestiones incluirán un canal permanente de coordinación entre la empresa y el Estado, con el fin de prevenir nuevos conflictos laborales y asegurar la sostenibilidad del negocio. Para ello se articularán protocolos de diálogo social y mecanismos de control interinstitucional que acompañen el reinicio de operaciones.

El Gobierno panameño también reconoció que la reactivación de la compañía debe ir de la mano con la modernización de la infraestructura productiva y portuaria, así como con el fortalecimiento de las condiciones laborales y sociales en la provincia.

Si bien no se precisaron plazos concretos, fuentes oficiales indicaron que la meta es que el regreso de Chiquita se concrete en el corto plazo, con un esquema que permita generar empleo, impulsar la exportación de banano y estabilizar la economía regional.

Expectativas y desafíos

El eventual regreso de la multinacional abre expectativas positivas, pero también plantea desafíos. Productores independientes y sindicatos han señalado la necesidad de que se garanticen condiciones laborales justas, evitando repetir conflictos pasados. Además, organismos de desarrollo local insisten en que se deben acompañar las inversiones privadas con programas de diversificación productiva que reduzcan la dependencia absoluta del banano.

Para el Gobierno, lograr que Chiquita vuelva a Bocas del Toro significa no solo recuperar una fuente de ingresos clave, sino también enviar una señal al mercado internacional de que Panamá está dispuesto a generar estabilidad para la inversión agrícola.

En un contexto donde el banano sigue siendo uno de los productos insignia de la canasta exportadora panameña, la reactivación de este gigante global podría marcar un punto de inflexión en la historia económica y social de la provincia.

Agrolatam.com
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