Paraguay

El ají tabasco paraguayo se abre paso hacia el mercado de Estados Unidos

La Cooperativa Agronorte impulsa un proyecto agroindustrial que producirá pasta base para salsa Tabasco, con apoyo estatal y 30 productores asociados.

El agro paraguayo suma un nuevo protagonista con sabor intenso y aroma a innovación: el ají tabasco. Desde el norte del país, la Cooperativa Agronorte avanza con un proyecto que busca agregar valor, diversificar la matriz productiva y abrir las puertas del mercado estadounidense mediante la exportación de pasta base para la reconocida salsa Tabasco.

Los cultivos están instalados en Maracaná, y la planta procesadora funciona en Guayaibí, equipada con tecnología importada y certificada por técnicos ecuatorianos. Hoy, 30 productores asociados ya trabajan con este cultivo, y la meta es alcanzar 55 hectáreas productivas para cumplir con el primer compromiso comercial de un millón de kilos de pasta con una empresa norteamericana fabricante de la famosa salsa. Si el objetivo se cumple, la producción podría multiplicarse por ocho en 2026.

Tecnología, crédito y logística para un modelo exportador

El ingeniero agrónomo Luis Piris, responsable del rubro en la cooperativa, contó que el proyecto comenzó tras una capacitación técnica en Ecuador, donde el equipo de Agronorte aprendió sobre manejo de cultivo, molienda y procesamiento del ají tabasco.

"Viajamos a conocer todo el circuito productivo y trajimos la semilla de la variedad Tabasco. El invierno fue un reto, pero logramos estabilizar el cultivo y ya estamos moliendo los primeros lotes", explicó Piris.

El objetivo estratégico es también producir semilla local, adaptada al clima paraguayo, para reducir la dependencia del exterior. En Guayaibí, Agronorte habilitó una parcela experimental dedicada a la selección genética de variedades provenientes de Ecuador.

El proyecto combina tecnología de riego, asistencia técnica y financiamiento del Banco Nacional de Fomento (BNF), que otorga créditos a tres años con tasas preferenciales. "Sin riego no entregamos ni una planta. Queremos asegurar un estándar técnico y una producción estable", enfatizó el técnico.

La logística de cosecha y procesamiento es otro pilar del modelo. Dado que el ají debe procesarse el mismo día de la recolección, la cooperativa organiza rutas de acopio por zonas, con transporte diario hacia la planta. "Cada grupo de productores tiene un día asignado para cosechar; el camión pasa en la tarde y lleva todo directo al procesamiento. Es un trabajo milimétrico", señaló Piris.

En la planta de Guayaibí, se produce la pasta base que luego se almacena en contenedores de 23.500 kilos. El primer envío a Estados Unidos está previsto para enero de 2026.

"Nosotros elaboramos la pasta que ellos envejecen durante años y mezclan con su fórmula secreta. Es la base de la salsa Tabasco que todos conocemos", comentó Piris entre risas.

Desarrollo local y articulación público-privada

El proyecto del ají tabasco también destaca por su impacto social y territorial. Agronorte trabaja con comunidades indígenas de Pindoyú, que participan en el cultivo bajo un esquema cooperativo. "Son comunidades organizadas y abiertas a incorporar tecnología. Para nosotros es clave que formen parte de este proceso", afirmó Piris.

La iniciativa cuenta además con respaldo institucional del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), a través de REDIEX, que facilitó la conexión comercial con la empresa estadounidense. El SENAVE acompañó los procesos de importación y certificación de semillas, asegurando la trazabilidad y calidad sanitaria del producto.

"REDIEX fue el puente con la empresa de Tabasco, y SENAVE nos ayudó con la parte regulatoria. Sin ese apoyo, este proyecto no hubiera sido posible", reconoció Piris.

A mediano plazo, Agronorte aspira a consolidar su planta como polo agroindustrial regional, sumando más productores y desarrollando nuevos productos derivados del ají, desde salsas artesanales hasta condimentos deshidratados.

Para Piris, lo más importante es el cambio de mentalidad: "Nuestros socios vienen del sésamo y otros cultivos extensivos. Pasar a un cultivo intensivo y tecnificado no es fácil, pero el entusiasmo está. El productor paraguayo se adapta rápido y le pone ganas".

Con cada hectárea sembrada, cada kilo procesado y cada comunidad integrada, Paraguay construye un nuevo capítulo agroindustrial, demostrando que la innovación puede tener sabor picante y destino exportador.

Agrolatam.com
Esta nota habla de: