Agricultura

Paraguay se prepara para un El Niño que puede cambiar el inicio de la siembra de soja

Obras para manejar el agua, mantenimiento de maquinaria y planificación buscan reducir el impacto de un período con lluvias por encima de lo normal.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Los productores agrícolas de Paraguay comenzaron a reforzar las tareas de preparación para la campaña 2026/27 ante los pronósticos que anticipan un posible fenómeno de El Niño durante los próximos meses. La preocupación se concentra en que el incremento de las lluvias coincida con el inicio de la siembra de soja, el principal cultivo del país, lo que podría retrasar las labores de implantación y afectar el desarrollo de la nueva campaña.

En las principales regiones productoras ya se multiplican las tareas destinadas a reducir los riesgos que generan los excesos hídricos. La prioridad pasa por llegar al comienzo de la siembra con los lotes acondicionados, la maquinaria lista y los insumos disponibles para aprovechar cualquier ventana de tiempo favorable.

Desde la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) sostienen que la experiencia de campañas anteriores demostró que una buena planificación puede marcar la diferencia cuando las condiciones climáticas se vuelven adversas.

Las obras en los campos buscan reducir el impacto de las lluvias

En el departamento de Itapúa, los productores avanzan con trabajos de nivelación del terreno y adecuación de curvas de nivel para mejorar el drenaje del agua y disminuir el riesgo de anegamientos.

Estas prácticas de conservación de suelos buscan evitar que las lluvias intensas provoquen erosión o impidan el normal establecimiento de los cultivos durante las primeras etapas de crecimiento.

Mientras tanto, en Alto Paraná, las tareas se concentran en la puesta a punto de sembradoras y equipos agrícolas. Los productores realizan mantenimientos preventivos y completan la compra de semillas, fertilizantes y otros insumos para comenzar la implantación apenas las condiciones del suelo lo permitan.

La estrategia apunta a ganar tiempo y responder con rapidez cuando aparezcan algunos días consecutivos sin precipitaciones.

La soja dependerá de las ventanas que deje el clima

En Caaguazú, los productores consideran que el comportamiento de las lluvias será determinante para el inicio de la campaña.

Según explicó el presidente regional de la CAP, Flaminio Núñez, se necesitan alrededor de ocho días consecutivos sin lluvias para que el suelo pierda humedad suficiente y permita el ingreso seguro de la maquinaria.

Después de precipitaciones superiores a 50 milímetros, los lotes permanecen saturados y las labores de siembra deben posponerse hasta recuperar condiciones adecuadas de tránsito.

Los pronósticos climáticos indican que El Niño podría favorecer precipitaciones superiores a los valores normales en gran parte de la Región Oriental, precisamente durante septiembre y octubre, meses en los que comienza la implantación de la soja en buena parte del país.

Además de retrasar las tareas de campo, un escenario con lluvias persistentes puede aumentar el riesgo de erosión, compactación de los suelos y dificultades para realizar aplicaciones y otras labores agrícolas.

Por ese motivo, los productores paraguayos decidieron anticiparse y concentrar gran parte del trabajo antes del inicio de la campaña. La preparación de la infraestructura de los lotes, el mantenimiento de la maquinaria y la organización logística aparecen hoy como herramientas para reducir el impacto que podría generar un ciclo climático más húmedo de lo habitual y sostener el ritmo de una actividad clave para la economía paraguaya.

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