El tomate paraguayo no encuentra mercado y productores exigen frenar el contrabando
Más de 100 horticultores de Itá denuncian que el ingreso ilegal de tomates desde Argentina y Brasil desploma las ventas y pone en riesgo la rentabilidad de la producción nacional.
Más de 100 productores de tomate del distrito de Itá, en el departamento Central de Paraguay, reclamaron al Gobierno nacional medidas urgentes para frenar el ingreso ilegal del producto desde Argentina y Brasil. Los horticultores aseguran que el contrabando está paralizando la comercialización de la cosecha local, provocando pérdidas económicas y dificultando la recuperación de la inversión realizada durante la campaña.
Los agricultores, agrupados en la compañía Aveiro, sostienen que la oferta de tomates ingresados de manera irregular genera una competencia que deja sin mercado a la producción nacional. Como consecuencia, gran parte de la cosecha permanece sin vender mientras los precios ofrecidos no alcanzan para cubrir los costos de producción.
Según explicaron los productores, el valor mínimo para mantener la actividad debería ubicarse en 5.000 guaraníes por kilogramo, cifra que consideran indispensable para afrontar los gastos de cultivo y obtener una rentabilidad razonable.
El ingreso ilegal de tomates presiona los precios del mercado
Ramón Lezcano, representante de los productores de la zona, afirmó que la situación se volvió crítica debido al creciente ingreso de tomates por pasos fronterizos sin control. Señaló que la comercialización prácticamente se encuentra detenida y pidió una intervención más firme de las autoridades.
Los horticultores solicitaron al Gobierno nacional y a la Policía Nacional reforzar los controles en las fronteras para impedir el ingreso ilegal del producto y garantizar condiciones de competencia para quienes producen dentro del país.
Al mismo tiempo, hicieron un llamado a mayoristas, distribuidores y consumidores para que reconozcan el costo real de producción del tomate paraguayo y respeten un precio que permita sostener la actividad.
También cuestionan los controles sobre la producción nacional
Además del combate al contrabando, los agricultores expresaron su preocupación por algunos procedimientos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) que, según denunciaron, terminan perjudicando a los propios productores locales.
Explicaron que en diversas ocasiones las autoridades impiden la comercialización de tomates nacionales porque las cajas utilizadas para el transporte contienen impresiones o identificaciones que generan sospechas sobre un posible origen extranjero de los envases. Los productores sostienen que esta situación se repite desde el año pasado y retrasa la salida de la mercadería hacia los mercados.
Para los horticultores de Itá, los controles oficiales deben enfocarse en combatir el comercio ilegal en las fronteras y no convertirse en un obstáculo para quienes producen legalmente dentro del país.
El reclamo refleja uno de los principales desafíos de la horticultura paraguaya: proteger la producción nacional frente al contrabando sin generar nuevas trabas para los agricultores. Mientras la cosecha avanza, los productores advierten que cada día sin medidas concretas reduce sus posibilidades de recuperar la inversión y sostener la actividad en las próximas campañas

