Agricultura

El problema que amenaza el futuro de la soja y preocupa al campo paraguayo

El acceso limitado a nuevas tecnologías, el bajo uso de semillas certificadas y el crecimiento del comercio informal generan inquietud en una actividad clave para la competitividad del principal cultivo del país.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

El mercado de semillas de soja atraviesa un momento de incertidumbre en Paraguay. Mientras el país busca sostener su liderazgo como uno de los principales exportadores mundiales del grano, empresas del sector advierten que las dificultades para incorporar nuevas tecnologías y el bajo uso de semillas certificadas podrían limitar la productividad y desalentar futuras inversiones en mejoramiento genético.

El escenario también está marcado por la circulación de materiales fuera de los canales comerciales autorizados, una situación que, según referentes de la industria, reduce los incentivos para que las compañías continúen invirtiendo en investigación, desarrollo y producción de nuevas variedades.

La innovación tarda en llegar a los productores

Una de las principales preocupaciones del sector está relacionada con tecnologías que ya recibieron autorizaciones regulatorias, pero que todavía no completaron los pasos necesarios para su comercialización.

Esa situación impide que las empresas semilleras puedan multiplicar legalmente los nuevos materiales y ponerlos a disposición de los productores a través del sistema formal.

Mientras tanto, parte de esas tecnologías comienza a circular de manera informal, generando una competencia desigual para las compañías que operan bajo las normas vigentes y realizan inversiones en procesos de certificación, infraestructura y desarrollo genético.

Para la industria, acelerar la disponibilidad comercial de estas innovaciones permitiría que los agricultores accedan más rápido a herramientas capaces de mejorar el manejo del cultivo frente a enfermedades, malezas y otros desafíos productivos.

El uso de semillas certificadas sigue siendo un desafío

A diferencia de otros grandes países productores de soja, Paraguay mantiene un nivel relativamente bajo de utilización de semillas certificadas. Se estima que apenas uno de cada tres lotes se implanta con materiales que cumplen todos los procesos de certificación y control de calidad.

El resto corresponde principalmente a semillas conservadas por los propios productores para campañas posteriores, una práctica permitida dentro del marco legal cuando se destina exclusivamente al uso en la propia explotación.

Sin embargo, desde el sector semillero advierten que parte de ese material termina comercializándose por vías no autorizadas, afectando el funcionamiento del mercado formal y reduciendo la demanda de semillas certificadas.

La consecuencia inmediata es una menor recuperación de las inversiones realizadas por las empresas dedicadas al desarrollo de nuevas variedades, lo que puede ralentizar la llegada de innovaciones al campo.

Una industria que busca recuperar competitividad

Durante la última campaña, varias empresas ajustaron sus planes de producción debido a la caída en la demanda. En algunos casos, parte de las semillas preparadas para la siembra terminó comercializándose como grano convencional, una situación que generó importantes pérdidas económicas para el sector.

A pesar de eso, las compañías continúan invirtiendo en investigación, infraestructura y desarrollo de genética adaptada a las condiciones productivas de Paraguay.

Las semillas certificadas no solo garantizan identidad varietal y estándares de calidad, sino que también constituyen el principal vehículo para incorporar nuevas tecnologías al cultivo de soja y mejorar el potencial de rendimiento.

Con una agricultura cada vez más exigente y mercados internacionales que demandan mayor eficiencia, el desafío para Paraguay pasa por ampliar la adopción de materiales certificados y fortalecer un sistema que permita acelerar la llegada de innovaciones al productor sin afectar las reglas de competencia del sector.

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