Protección de Cultivos

Paraquat: prohibido en 74 países, pero aún clave para el agro de América Latina

Mientras Europa avanza con restricciones y crecen las demandas judiciales en Estados Unidos, el herbicida sigue siendo una herramienta estratégica para productores de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Valeria Cortés Alvarado
Periodista con visión global, especializada en tendencias y comercio internacional, y en su impacto sobre las cadenas agroalimentarias de América Latina.

El paraquat, uno de los herbicidas más utilizados en la agricultura moderna, vuelve a estar en el centro de la discusión global tras confirmarse que 74 países han prohibido su uso por preocupaciones vinculadas a la salud humana y al medio ambiente. Sin embargo, en 2026 continúa siendo una herramienta relevante en los principales sistemas productivos de América Latina, donde millones de hectáreas agrícolas dependen de su eficacia para el control de malezas y la implementación de la siembra directa.

La controversia creció durante los últimos años a partir de nuevas investigaciones científicas que vinculan la exposición prolongada al producto con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson. Al mismo tiempo, miles de demandas judiciales avanzan en Estados Unidos contra fabricantes del herbicida y varios gobiernos endurecen sus regulaciones.

Para el agro latinoamericano, la discusión trasciende el plano sanitario: también involucra productividad, costos de producción, manejo de malezas resistentes y sustentabilidad de los sistemas agrícolas.

Paraquat: prohibido en 74 países, pero aún clave para el agro de América Latina

Introducido comercialmente en 1962, el paraquat se convirtió rápidamente en una herramienta fundamental para la agricultura de conservación.

Su capacidad para eliminar malezas de forma rápida y eficiente permitió reducir las labores mecánicas, disminuir el consumo de combustible y facilitar la expansión de la siembra directa, una práctica ampliamente adoptada en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

A diferencia de otros herbicidas, el producto actúa por contacto y se inactiva al entrar en contacto con el suelo, una característica históricamente valorada por productores, ingenieros agrónomos y especialistas en protección de cultivos.

Además, el avance de malezas resistentes al glifosato en distintas regiones agrícolas reforzó su importancia dentro de los programas de manejo integrado de malezas.

Paraquat: prohibido en 74 países, pero aún clave para el agro de América Latina

Actualmente continúa siendo utilizado en cultivos extensivos como soja, maíz, algodón, caña de azúcar y café, entre otras producciones regionales.

La situación regulatoria del paraquat presenta fuertes diferencias entre países.

Brasil, principal potencia agroexportadora regional, prohibió oficialmente el producto en 2020. Sin embargo, durante décadas fue uno de los mayores consumidores mundiales del herbicida y su salida obligó a productores y empresas a buscar nuevas estrategias de control.

En contraste, Argentina mantiene autorizado su uso bajo estrictas regulaciones, al igual que Paraguay, Uruguay, Bolivia y varios países de Centroamérica, donde continúa formando parte de los esquemas productivos.

Para numerosos productores latinoamericanos, especialmente en zonas afectadas por malezas resistentes, la disponibilidad de alternativas técnicamente eficientes y económicamente viables sigue siendo una preocupación creciente.

Paraquat: prohibido en 74 países, pero aún clave para el agro de América Latina

Especialistas advierten que una eventual prohibición implicaría mayores inversiones en tecnología, maquinaria, agroquímicos alternativos y nuevas prácticas de manejo.

Las restricciones internacionales se apoyan principalmente en investigaciones que identifican una asociación entre la exposición ocupacional al paraquat y determinadas enfermedades neurodegenerativas.

Diversos estudios epidemiológicos detectaron mayores tasas de Parkinson en trabajadores rurales expuestos al herbicida durante períodos prolongados.

Además, organismos sanitarios internacionales destacan su elevada toxicidad aguda. La ingestión accidental de pequeñas cantidades puede resultar letal y actualmente no existe un antídoto específico.

Sobre esta base, la Unión Europea, el Reino Unido, Suiza y numerosos países de Asia, África y América Latina decidieron retirar el producto del mercado.

La discusión científica también llegó a los tribunales.

En Estados Unidos existen más de 8.000 demandas activas impulsadas por agricultores y trabajadores rurales que sostienen haber desarrollado Parkinson tras años de exposición al producto.

La empresa Syngenta, principal fabricante histórico del herbicida, rechaza que exista evidencia concluyente de una relación causal directa.

No obstante, el creciente volumen de litigios y los cambios regulatorios aumentan la presión sobre toda la industria global de protección de cultivos.

¿Qué significa este debate para el agro regional?

Para América Latina, el futuro del paraquat representa mucho más que una discusión regulatoria.

La región concentra algunas de las áreas agrícolas más dinámicas del mundo y enfrenta simultáneamente el desafío de aumentar la producción de alimentos, mejorar la competitividad exportadora y responder a crecientes exigencias de sustentabilidad ambiental.

Jon Heylings, científico

Jon Heylings, científico

La eventual sustitución de esta molécula implicaría cambios relevantes en los sistemas productivos, con impacto sobre los costos operativos, la rentabilidad agrícola y las estrategias de manejo agronómico.

Por eso, el debate también abre interrogantes sobre el rol de los bioinsumos, la agricultura de precisión, la biotecnología, la innovación agropecuaria y las nuevas herramientas para el control de malezas.

Mientras 74 países concluyeron que los riesgos sanitarios justifican prohibir el paraquat, gran parte de América Latina continúa utilizándolo como una herramienta clave para sostener la productividad agrícola.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: