Perú ordena la siembra de arroz para frenar excedentes y estabilizar precios
El Gobierno prepara un reglamento para planificar la producción arrocera a nivel nacional y evitar desequilibrios en el mercado. Buscan anticipar la oferta y proteger a productores.
El Gobierno de Perú avanza en la aprobación de un reglamento para ordenar la siembra de arroz y otros cultivos anuales, con el objetivo de evitar excedentes, reducir distorsiones en el mercado interno y mejorar la rentabilidad de los productores. La medida forma parte de una estrategia del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) para planificar la producción agrícola a escala nacional y anticipar posibles desequilibrios entre oferta y demanda.
El nuevo marco normativo estará vinculado al Plan de Cultivo y Riego, instrumento que permitirá definir parámetros técnicos para orientar la superficie sembrada en cada campaña, tomando en cuenta el comportamiento del consumo, los niveles de inventarios y la capacidad productiva de las principales regiones arroceras.
Desde el gobierno señalaron que la iniciativa busca evitar situaciones recurrentes en el sector, donde el aumento de la siembra genera sobreoferta, caída de precios y pérdidas para los agricultores, especialmente en zonas con alta dependencia del arroz como Lambayeque, La Libertad, San Martín y Piura.
En los últimos años, la producción nacional mostró una tendencia creciente. El volumen pasó de menos de tres millones de toneladas en la campaña 2016-2017 a cerca de 3,5 millones de toneladas en el último ciclo, lo que llevó a episodios de saturación del mercado interno. Para la campaña 2025-2026, las proyecciones oficiales indican un nuevo incremento de la producción, lo que refuerza la necesidad de aplicar mecanismos de planificación.
El reglamento permitirá establecer recomendaciones de siembra por región, coordinadas con gobiernos locales, juntas de usuarios y organizaciones de productores. La intención es que la expansión de la superficie cultivada responda a criterios técnicos y no únicamente a decisiones individuales, que muchas veces se toman sin información sobre el comportamiento del mercado.
Otro de los objetivos del plan es mejorar la transparencia en la comercialización del arroz, reduciendo la volatilidad de precios y fortaleciendo la coordinación entre productores, molinos y distribuidores. Según el Midagri, la falta de ordenamiento productivo genera ciclos de abundancia y escasez que terminan afectando tanto al agricultor como al consumidor.
Además del componente productivo, el gobierno impulsa medidas para facilitar la venta directa del grano y reducir la participación de intermediarios. Entre ellas se destacan programas de articulación comercial que conectan a productores con mercados institucionales, empresas privadas y centros de abastecimiento.
Las autoridades también trabajan en esquemas de promoción para mejorar la competitividad del sector, incluyendo asistencia técnica, acceso a financiamiento y fortalecimiento de la infraestructura de riego. El ordenamiento de la siembra se considera una herramienta central para que estas políticas tengan impacto real, ya que permite ajustar la producción a las necesidades del país.
El sector arrocero es uno de los más sensibles dentro de la agricultura peruana por su peso en el empleo rural y su importancia en la seguridad alimentaria. Por eso, cualquier variación en los precios o en los volúmenes de producción tiene efectos inmediatos sobre miles de productores y sobre el costo de los alimentos.
Con la aprobación del reglamento, el Gobierno busca avanzar hacia un modelo de planificación productiva más previsible, capaz de sostener el crecimiento del sector sin generar crisis de sobreproducción. La medida también responde a un contexto internacional más competitivo, donde los países de la región incrementan su producción y obligan a mejorar la eficiencia para mantener la rentabilidad.
El desafío será lograr que las recomendaciones de siembra se cumplan en la práctica, algo que dependerá de la coordinación entre el Estado y los productores. Si el esquema funciona, Perú podría reducir la volatilidad del mercado arrocero y consolidar un sistema más equilibrado, con beneficios tanto para el campo como para los consumidores.

