Perú busca que la agricultura familiar genere ingresos a través de los Tambos Productivos
El Midis busca que la agricultura familiar deje la subsistencia y gane escala productiva mediante los Tambos Productivos, con capacitación técnica en 22 regiones.
En el Perú rural, producir alimentos no siempre se traduce en ingresos. La agricultura familiar representa más del 95 % de las unidades agropecuarias del país y concentra a más de 3 millones de trabajadores, pero en gran parte de los casos opera en parcelas pequeñas, con bajo acceso a tecnología, asistencia técnica y mercados.
Ese peso estructural contrasta con una realidad persistente: cerca del 88 % de las unidades de agricultura familiar no alcanza niveles productivos suficientes para garantizar ingresos sostenidos ni seguridad alimentaria. El desafío no pasa solo por aumentar la producción, sino por mejorar rendimientos, reducir pérdidas, agregar valor y conectar la oferta con el mercado.
Con ese diagnóstico, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) impulsa el fortalecimiento de los Tambos Productivos, una estrategia que busca transformar la asistencia estatal en capacitación productiva concreta y generación de ingresos en zonas rurales y comunidades nativas.
A través del Programa PAIS, el Midis prevé capacitar durante 2026 a más de 108.000 agricultores, ganaderos y artesanos en 22 regiones del país, con un esquema que contempla más de 200.000 atenciones técnicas orientadas a mejorar la producción agropecuaria y el desarrollo de pequeños emprendimientos locales.
De centros de servicios a plataformas productivas
Los Tambos son infraestructuras estatales instaladas en zonas rurales de difícil acceso que históricamente funcionaron como puntos de articulación de servicios públicos. Con el nuevo enfoque, estos espacios pasan a operar como centros de capacitación práctica y asistencia técnica continua, especialmente para productores con escasa vinculación al sistema formal de apoyo al agro.
En ellos, los agricultores reciben acompañamiento no solo para producir, sino para comprender costos, mejorar la calidad, organizar la oferta y vincularse con mercados locales, un eslabón crítico para transformar producción en ingresos.
"El objetivo es que los Tambos se conviertan en espacios de aprendizaje permanente", señaló el director ejecutivo del programa PAIS, Carlos Yañez Lazo, al presentar el esquema de trabajo para 2026.
Productividad, manejo y salida comercial
La capacitación incluye la instalación de huertos familiares y cultivos protegidos, con foco en productos como papa, ulluco, café, palta y hortalizas, tanto para autoconsumo como para abastecimiento local. Las actividades se desarrollan en los propios Tambos y también directamente en las parcelas, lo que permite adaptar las recomendaciones a las condiciones reales de suelo y clima.
En el componente pecuario, la asistencia apunta a mejorar la alimentación, sanidad y manejo productivo de animales menores -como cuyes, gallinas y ovinos- y a ordenar la comercialización de huevos, quesos y carne, uno de los principales cuellos de botella de la agricultura familiar.
Además del agro, los Tambos Productivos promueven actividades complementarias mediante capacitaciones en oficios como cocina, repostería, confección y servicios personales. La diversificación de ingresos es clave en territorios donde la estacionalidad, el clima o la volatilidad de precios afectan con fuerza a las economías rurales.
La apuesta oficial es desplazar el eje de la asistencia hacia el fortalecimiento de capacidades productivas reales. En un país donde la agricultura familiar domina el paisaje rural, mejorar habilidades técnicas, de gestión y acceso a mercados puede marcar la diferencia entre subsistencia y sostenibilidad.
El impacto final dependerá de la adopción local, la articulación comercial y la continuidad del acompañamiento técnico, pero la estrategia apunta a un cambio estructural: que producir en el campo peruano vuelva a ser sinónimo de ingreso y desarrollo.

