Once plagas golpean al agro de Tabasco y disparan el temor por pérdidas
Langostas, hongos y bacterias afectan cacao, cítricos y plátano en Tabasco mientras crecen los costos sanitarios y el riesgo productivo.
El campo de Tabasco enfrenta en 2026 una fuerte presión fitosanitaria por la permanencia de 11 plagas y enfermedades que continúan afectando cultivos estratégicos como cacao, cítricos, maíz, caña de azúcar, coco y plátano. La situación preocupa a productores y autoridades porque el impacto ya afecta la rentabilidad agrícola, obliga a reforzar controles sanitarios y mantiene en riesgo la producción de varias regiones del estado.
De acuerdo con registros de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Pesca y del Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Tabasco (CESVETAB), durante los últimos ocho años se detectaron 15 amenazas biológicas distintas en territorio tabasqueño. Aunque cuatro dejaron de figurar en los reportes oficiales de 2026, otras once permanecen activas y siguen generando pérdidas económicas.
Entre las amenazas más agresivas aparecen la Langosta Centroamericana, la Moniliasis del cacao, el Moko del plátano, el Picudo negro del cocotero y enfermedades letales en cítricos vinculadas al Huanglongbing (HLB).
Hongos, insectos y bacterias afectan cultivos clave
El mapa fitosanitario de Tabasco muestra un escenario complejo donde distintas plagas dañan simultáneamente varias cadenas productivas. La Langosta Centroamericana (Schistocerca piceifrons piceifrons) sobresale por su capacidad de devorar rápidamente grandes extensiones agrícolas.
La Moniliasis, causada por el hongo Moniliophthora roreri, continúa siendo uno de los mayores problemas para los productores de cacao. La enfermedad pudre los frutos desde el interior y puede provocar pérdidas prácticamente totales en plantaciones bajo condiciones de alta humedad.
Otro de los focos críticos es el Moko del plátano, provocado por la bacteria Ralstonia solanacearum, que marchita las plantas y deteriora internamente los frutos. A esto se suma el avance del Picudo negro del cocotero, un escarabajo cuyas larvas perforan troncos y debilitan severamente las palmeras.
La presión también aumenta sobre los cítricos. El Psílido asiático (Diaphorina citri), transmisor del HLB, y los ácaros Brevipalpus spp., asociados a la Leprosis de los cítricos, aparecen entre las amenazas más delicadas para plantaciones de limón y naranja.
En las zonas cañeras y de pasturas, la Mosca pinta o salivazo continúa provocando daños al alimentarse de la savia de las plantas, reduciendo vigor y productividad.
Municipios con mayor presión sanitaria
Los registros del CESVETAB muestran que el impacto de las plagas no se distribuye de forma uniforme. Municipios como Huimanguillo y Cárdenas aparecen entre las zonas más afectadas, con presencia simultánea de Moniliasis, Picudo negro, Ácaro rojo de las palmas, roedores y enfermedades de cítricos.
También figuran entre las áreas críticas Comalcalco y Cunduacán, donde se reportan problemas asociados al Moko del plátano y la Mosca pinta.
En la región de Los Ríos, municipios como Balancán, Emiliano Zapata, Jonuta y Tenosique mantienen una fuerte presencia de Langosta Centroamericana, mientras que las plantaciones tropicales de Centla, Paraíso y Jalpa de Méndez enfrentan problemas con el Picudo negro y el Ácaro rojo de las palmas.
El informe también muestra cierta mejora frente a años anteriores. Plagas como el Pulgón amarillo del sorgo, el Gusano cogollero, el Gusano elotero y el Gusano soldado dejaron de figurar en los reportes oficiales de 2026 tras campañas intensivas de control.
Sin embargo, las autoridades advierten que esto no implica una erradicación definitiva, ya que las condiciones climáticas tropicales favorecen el regreso o expansión de nuevos focos biológicos.
Productores refuerzan controles para evitar mayores pérdidas
Ante este escenario, el CESVETAB mantiene programas de vigilancia y control en distintas regiones productivas. Para combatir la Langosta Centroamericana se aplican estrategias de monitoreo, exploración territorial y controles químicos y biológicos.
En el caso del Picudo negro del cocotero y la Rata de campo, las medidas incluyen trampas, eliminación de plantas infectadas e instalación de estructuras de control.
Las enfermedades de cítricos requieren protocolos estrictos de bioseguridad. Para el HLB se utilizan parasitoides, hongos entomopatógenos y enemigos naturales para reducir poblaciones del Psílido asiático.
Mientras tanto, enfermedades como la Moniliasis y la Leprosis dependen de podas sanitarias, destrucción de material vegetal afectado y monitoreo constante en campo.
La persistencia de las 11 plagas activas refleja un desafío creciente para el agro tabasqueño, donde la sanidad vegetal ya forma parte central de la estabilidad económica de los productores.

