Caficultores venezolanos reclaman un precio justo para el quintal de café
Productores de café en Venezuela advierten que los precios actuales no cubren los costos y piden fijar el quintal en torno a US$ 300 para sostener la actividad.
Los caficultores venezolanos atraviesan un momento de fuerte tensión económica y reclaman una actualización urgente del precio del quintal de café, al advertir que los valores actuales apenas cubren los costos de producción y dejan márgenes mínimos para sostener la actividad.
Desde el sector productor explican que el costo de producir un quintal puede ubicarse entre US$ 200 y US$ 220, según la zona, el clima y el nivel tecnológico de cada finca. Sin embargo, el precio que hoy paga la agroindustria ronda los US$ 240, una diferencia que, en la práctica, deja al productor con una rentabilidad casi nula.
"El caficultor está trabajando con márgenes extremadamente ajustados", advierten desde el gremio, que propone fijar un precio de referencia cercano a los US$ 300 por quintal como piso para garantizar la sostenibilidad productiva.
El reclamo no responde solo a una cuestión de ingresos. Un mejor precio permitiría invertir en renovación de plantaciones, mejorar el manejo agronómico y ampliar la superficie cultivada, en un cultivo que es clave para la economía rural. La caficultura genera empleo directo para unas 200.000 personas en Venezuela, entre tareas de campo, cosecha, transporte y procesamiento.
Los productores también subrayan que el valor del café no es homogéneo. En el caso de cafés de especialidad o aquellos con reconocimiento de origen, como los producidos en regiones específicas del país, el precio debería ser superior, reflejando calidad, trazabilidad y características diferenciales.
A esto se suma un contexto desafiante: costos crecientes de insumos, dificultades logísticas y una brecha entre el precio interno y los valores de referencia internacionales. Para el sector, esta combinación desalienta nuevas inversiones y pone un techo al crecimiento productivo.
Los caficultores sostienen que Venezuela cuenta con condiciones agroecológicas favorables y calidad reconocida, pero alertan que sin una estructura de precios más equilibrada, la actividad corre el riesgo de perder superficie y competitividad frente a otros países productores.
El pedido de revisar el precio del quintal busca abrir una discusión más amplia sobre el futuro del café venezolano: cómo sostener el empleo rural, mejorar la productividad y transformar al cultivo en un negocio viable en el largo plazo.

