Colombia

Producción cafetera caería 900.000 sacos en el segundo semestre

La Federación Nacional de Cafeteros prevé que la cosecha cierre en 7,1 millones de sacos, afectada por lluvias y agotamiento de las plantas.

El café colombiano atraviesa un nuevo desafío productivo. Según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), la cosecha del segundo semestre de 2025 se ubicará en torno a los 7,1 millones de sacos, lo que implica una caída de 900.000 sacos respecto de los 8,1 millones alcanzados en el mismo período del año anterior.

La proyección fue presentada por el gerente de la federación, Germán Bahamón, durante un encuentro que contó con la participación de Vanúsia Nogueira, directora ejecutiva de la Organización Internacional del Café (OIC). Allí se discutieron las perspectivas del sector, las tensiones arancelarias que marcan la agenda global y las oportunidades de diversificación que pueden fortalecer a la caficultura colombiana.

Causas de la caída

Bahamón explicó que el retroceso responde a dos factores principales: por un lado, las lluvias registradas en febrero y marzo, que redujeron el estrés calórico necesario para un buen florecimiento de las plantas y que impactarán las cosechas de septiembre y octubre. Por otro, un fenómeno fisiológico: tras el repunte productivo del último bimestre de 2024 -cuando el país alcanzó un año móvil de 14,6 millones de sacos-, los cafetos entran en un período de agotamiento natural que limita su capacidad de producción inmediata.

"El ciclo biológico de la planta marca una pausa después de alcanzar su máximo rendimiento. Esa condición fisiológica hará que la oferta de este semestre sea menor", señaló el directivo, al tiempo que ratificó la importancia de sostener políticas de apoyo técnico y financiero a los productores.

Un escenario global exigente

La preocupación local se suma a las señales de un mercado internacional cada vez más competitivo. Nogueira subrayó que el mundo demandará 200 millones de sacos de café en 2030, lo que implica un crecimiento de 23 millones frente a los niveles actuales. Para Colombia, que mantiene un prestigio consolidado por la calidad de su café arábico, este contexto abre oportunidades, pero también la obliga a innovar en diferenciación y valor agregado.

En ese sentido, la representante de la OIC alentó a diversificar mercados y ampliar la apuesta por el café de especialidad, estrategia que puede amortiguar el impacto de la menor producción y consolidar ingresos más estables. También sugirió explorar experiencias de países como Vietnam, que han complementado el cultivo de café con otras líneas agrícolas -entre ellas, durian y pimienta negra-, aprovechando las mismas zonas de siembra.

Impacto arancelario y precios

El escenario se complejiza con la política arancelaria que impulsa Estados Unidos, principal destino del café colombiano. Según Nogueira, el nuevo esquema podría encarecer la taza de café entre US$0,10 y US$0,15, aunque consideró que la demanda no se verá afectada. "EE.UU. seguirá siendo el mercado número uno, incluso con un ajuste en los precios al consumidor", sostuvo.

En Colombia, la evolución de los precios ha sido un factor de alivio parcial. Los registros de la FNC muestran que el precio interno alcanzó en julio los 2,369.903 pesos por carga de 125 kg, mientras el precio Ex-Dock en la Bolsa de Nueva York se situó en 323,7 centavos de dólar por libra. Estos niveles, aunque menores a los picos de 2022, permiten sostener la rentabilidad de los caficultores en medio de la reducción productiva.

Café por la Paz y política interna

Otro de los puntos del encuentro fue la presentación del programa Café por la Paz, que busca impulsar el cultivo en zonas afectadas por el conflicto armado, como el Cañón del Micay y el Catatumbo, promoviendo la sustitución de siembras ilícitas por café legal y de calidad. Bahamón destacó que esta estrategia no solo es clave para fortalecer la producción, sino también para dar alternativas económicas sostenibles a comunidades rurales en contextos de vulnerabilidad.

El gerente evitó polemizar con las críticas del presidente Gustavo Petro, quien había cuestionado los márgenes de ganancia del sector al señalar que "se gana un billetal por un trabajo fácil". Bahamón se limitó a responder con cifras: "En los últimos 12 meses, los ingresos por exportaciones cafeteras alcanzaron US$5.400 millones, el máximo histórico. Los árboles se reconocen por sus frutos; nuestra respuesta no es la controversia, son los resultados", afirmó.

Retos y oportunidades

La caída estimada de 900.000 sacos plantea un reto para el país en términos de oferta exportable y competitividad frente a otros productores. Sin embargo, la combinación de precios internacionales firmes, demanda creciente y políticas de diversificación abre un margen de optimismo hacia los próximos años.

La caficultura colombiana enfrenta un escenario de transición: menos volumen en el corto plazo, pero con la oportunidad de reforzar su valor diferencial en los mercados globales. Como concluyó Nogueira, "la clave no será producir más café a cualquier costo, sino producir mejor, diversificar ingresos y consolidar la reputación de calidad que tiene Colombia en el mundo".

Agrolatam.com
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