Agricultura

Radiación y calor de 45°C afectan la calidad de frutas y granos en México

Especialistas advierten que las altas temperaturas y la radiación infrarroja están provocando estrés térmico, menor rendimiento y más plagas en cultivos del noroeste mexicano.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El avance de las altas temperaturas en el noroeste de México está generando preocupación entre productores y especialistas debido a un factor poco visible, pero con importantes consecuencias para la agricultura: la radiación infrarroja (IR). Según advirtió el doctor en geofísica aplicada Juan Espinosa Luna, la combinación de calor extremo y elevados niveles de esta radiación está provocando estrés térmico en los cultivos, afectando rendimientos, calidad y peso de granos y frutas. La situación cobra relevancia en momentos en que algunas zonas de Sinaloa registran temperaturas cercanas a los 45°C.

De acuerdo con el especialista, gran parte de las pérdidas productivas atribuidas únicamente a las altas temperaturas podrían estar relacionadas con la acción combinada de la radiación infrarroja, una forma de energía que no contribuye al crecimiento de las plantas, pero sí incrementa significativamente su temperatura.

"La planta utiliza la luz visible para realizar la fotosíntesis. La radiación infrarroja no le aporta energía para crecer, sino que la calienta", explicó.

Estrés térmico, menor rendimiento y daños en frutos

Espinosa Luna señaló que uno de los principales efectos del exceso de radiación infrarroja es el aumento de la temperatura en hojas y frutos por encima de los 35°C a 40°C, niveles que generan alteraciones fisiológicas importantes.

Entre los síntomas observados figuran hojas enrolladas, amarillamiento, manchas blancas o secas y quemaduras en frutos, un fenómeno conocido como escaldadura solar. Cultivos como tomate, chile, uva, lechuga, fresa, mango y aguacate figuran entre los más sensibles a estas condiciones.

Además, el especialista explicó que las flores pueden desprenderse antes de completar la formación del fruto, reduciendo directamente el potencial productivo de las plantas.

En el caso de los granos, el exceso de calor favorece la deshidratación y puede afectar el llenado adecuado, generando menores rendimientos y disminuyendo la calidad comercial de la cosecha.

Menos agua disponible y más riesgo de plagas

Otro de los efectos asociados a la radiación infrarroja es el aumento de la transpiración vegetal. Cuando la temperatura se vuelve excesiva, las plantas cierran sus estomas para evitar la pérdida de agua.

Sin embargo, esta respuesta defensiva tiene consecuencias. Al cerrarse los estomas, disminuye el ingreso de dióxido de carbono (CO?), indispensable para la fotosíntesis, reduciendo la capacidad de crecimiento y producción.

"Se cierra el estoma para no perder más agua, pero entonces no entra CO? y la fotosíntesis se detiene. Se pierde producción", explicó el investigador.

La situación se agrava porque el estrés térmico también debilita las defensas naturales de los cultivos. Según Espinosa Luna, estas condiciones favorecen la proliferación de plagas como araña roja, mosca blanca y trips, además de enfermedades causadas por hongos como el oídio.

"Planta estresada por calor significa defensas más bajas y mayor facilidad para la entrada de plagas", sostuvo.

El especialista recordó que cerca del 50% de la energía solar que llega a los campos corresponde a radiación infrarroja, una proporción que aumenta su impacto durante los períodos de calor intenso.

La advertencia llega en un contexto marcado por olas de calor cada vez más frecuentes en América Latina. Para los productores, comprender el efecto de la radiación infrarroja puede convertirse en una herramienta clave para adaptar estrategias de manejo, optimizar el riego y reducir las pérdidas asociadas a eventos climáticos extremos que afectan cada vez más a la agricultura regional.

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