América Latina

Reino Unido detecta múltiples pesticidas en alimentos y apunta a revisar importaciones

Un informe revela residuos de numerosos agroquímicos en frutas, verduras y pan. PAN UK pide ampliar controles y revisar compras a países con uso intensivo de pesticidas.

Un reciente informe de Pesticide Action Network UK (PAN UK) volvió a encender el debate sobre la seguridad alimentaria y el uso de pesticidas en el Reino Unido. La organización advirtió que la estrategia gubernamental de reducción de agroquímicos, centrada únicamente en cultivos arables como los cereales, deja fuera a los alimentos que las familias consumen con mayor frecuencia: frutas, verduras y productos panificados.

La preocupación se sostiene en datos recientes: tres de cada cuatro frutas y una de cada cuatro hortalizas analizadas por el propio gobierno británico presentaron residuos múltiples, lo que PAN UK describe como un "cóctel químico" cuyos efectos combinados aún no están bien estudiados. En total, los científicos detectaron 123 pesticidas diferentes en solo 17 tipos de alimentos, incluyendo compuestos asociados a cáncer, alteraciones hormonales y problemas de desarrollo.

Uno de los ejemplos más contundentes del informe es el caso de las uvas, donde una sola muestra presentó residuos de 16 agroquímicos distintos. Otros productos como pomelos, limas y bananas también mostraron altos niveles de sustancias consideradas preocupantes.

Aunque las autoridades regulatorias sostienen que los residuos se encuentran "dentro de los límites seguros" establecidos por los MRL (niveles máximos de residuos), PAN UK señala que dichas normativas se diseñaron para evaluar sustancias de forma individual, sin contemplar los posibles efectos acumulativos ni las interacciones entre múltiples compuestos ingeridos durante años.

Nick Mole, responsable del análisis, remarcó que este enfoque representa una importante limitación del sistema actual. "Los límites se fijan para un pesticida a la vez, pero en los alimentos es habitual encontrar varios químicos combinados. Sabemos que algunos pueden volverse más tóxicos cuando se mezclan, pero desconocemos el impacto a largo plazo".

El relevamiento también destaca la presencia de pesticidas altamente peligrosos (HHPs), prohibidos en territorio británico pero detectados en alimentos importados. Entre ellos se encuentran los fungicidas imazalil y thiabendazole, hallados en cerca del 9% de las muestras. Además, casi todos los panes analizados contenían chlormequat, un regulador de crecimiento catalogado como tóxico para el desarrollo infantil, y más de una cuarta parte mostró residuos de glifosato, el herbicida más utilizado en el país.

Una de las conclusiones más inquietantes es que casi un tercio de los pesticidas detectados no está autorizado en agricultura británica, pero ingresa a través de alimentos provenientes del exterior. El informe señala que el Reino Unido importa productos desde países con regulaciones más flexibles, entre ellos Brasil, el mayor consumidor mundial de pesticidas, donde casi la mitad de los agroquímicos utilizados están clasificados como altamente peligrosos.

Este punto cobró relevancia en pleno debate sobre el acuerdo comercial UK-Mercosur, impulsado por el ministro británico de Comercio, Chris Bryant, quien ha defendido la iniciativa a pesar de las diferencias regulatorias con países sudamericanos.

Frente a este escenario, PAN UK reclama una revisión urgente de la estrategia nacional: pide ampliar los objetivos de reducción de pesticidas al sector frutihortícola, apoyar a los agricultores en la transición hacia métodos más seguros y avanzar en la eliminación progresiva de HHPs. La organización sostiene que, tal como está concebido, el sistema regulatorio actual no puede proteger adecuadamente a los consumidores ante la creciente complejidad de las combinaciones químicas detectadas.

Para las familias británicas, que rara vez pueden optar por alternativas orgánicas más costosas, la preocupación se vuelve cotidiana. "La alimentación no debería implicar riesgos ocultos", afirma el informe. Y agrega que los agricultores, muchas veces presionados por los costos y las exigencias del mercado, se ven atrapados en un modelo que los obliga a utilizar agroquímicos para mantenerse competitivos.

El planteo de PAN UK subraya que la discusión no es solo ambiental: es una cuestión de salud pública que atraviesa producción, comercio internacional y regulaciones de consumo. Con el aumento de importaciones provenientes de países con usos más intensivos de agroquímicos, la urgencia por revisar y actualizar los estándares británicos se vuelve cada vez más evidente.

Agrolatam.com
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