Emergencia Agropecuaria

Hasta 250 mm en pocos días: el agua cubre campos de Rocha y obliga a mover ganado

Las lluvias inundaron áreas ganaderas del norte del departamento y forzaron traslados de animales. Ahora preocupa cuánto crecerá la laguna Merín al recibir el agua de toda su cuenca.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

El norte de Rocha, en Uruguay, atraviesa este 24 de agosto un complejo escenario productivo después de recibir entre 200 y 250 milímetros de lluvia en apenas dos o tres días. El enorme volumen de agua dejó campos anegados, complicó el drenaje y llevó a productores ganaderos a trasladar animales hacia terrenos más altos. Aunque el río Cebollatí no registró hasta ahora una creciente extraordinaria, la atención se concentra en la laguna Merín y en cuánto aumentará su nivel cuando reciba los aportes de una extensa cuenca compartida con Brasil.

Las situaciones varían de un establecimiento a otro. En áreas como San Luis, Cebollatí, Isla Negra y San Miguel, la topografía y la capacidad de los cursos de agua para evacuar los excedentes determinan cuánto tiempo pueden permanecer inundados los potreros. El productor ganadero Jorge Birriel, directivo de la Asociación Fomento Rural de Lascano, describió en declaraciones a Valor Agregado de radio Carve que existen campos con una enorme cantidad de agua acumulada y registros incluso superiores en sectores próximos a la laguna.

A diferencia de otros episodios históricos, el problema actual no está dominado por un gran desborde del Cebollatí. Buena parte del agua cayó directamente sobre los establecimientos, mientras arroyos y cursos secundarios intentan conducir ese volumen hacia la laguna Merín. Con semejantes acumulados en tan poco tiempo, el drenaje es lento y extensas superficies permanecen cubiertas.

El agua avanza hacia la laguna Merín y abre una nueva incógnita

La situación obliga a mirar más allá de los campos actualmente inundados. La laguna Merín recibe aportes tanto de Uruguay como de Brasil, de modo que su comportamiento final dependerá también de las precipitaciones registradas al otro lado de la frontera. Incluso si las lluvias disminuyen en Rocha, los aportes provenientes de otras partes de la cuenca pueden continuar elevando su nivel durante los próximos días.

Antes del último temporal, la laguna se encontraba en niveles considerados relativamente normales. Eso podría darle margen para absorber parte del agua que ahora avanza desde campos, arroyos y ríos. Sin embargo, Birriel planteó que será necesario esperar alrededor de 20 días para tener una evaluación más clara, especialmente porque todavía falta que una parte importante del volumen precipitado complete su recorrido.

El canal San Gonzalo constituye otra pieza del sistema hídrico regional porque conecta la laguna Merín con la laguna de los Patos, en Brasil. Su capacidad es limitada frente a la enorme dimensión de la cuenca, pero puede contribuir al desagote si transcurren varios días sin nuevas precipitaciones extraordinarias.

El mayor riesgo aparecería si la laguna alcanza niveles elevados y posteriormente se produce otro episodio de 200 o 300 milímetros. En ese caso, la capacidad de almacenamiento y evacuación sería diferente y podrían ampliarse las superficies afectadas. Por eso, más que el registro puntual de lluvia, los productores siguen ahora la evolución conjunta de toda la cuenca.

La situación actual también presenta diferencias respecto de las grandes crecientes históricas del Cebollatí. Cuando el río desborda con fuerza en áreas como Paso Averías, el agua puede abandonar su cauce y atravesar amplias extensiones del norte de Rocha hasta desembocar en la laguna Merín. Esta vez, el Cebollatí salió parcialmente de cauce, pero el anegamiento responde principalmente a las precipitaciones acumuladas sobre los propios campos.

Ganado hacia terrenos altos y daños que todavía no pueden medirse

La reacción más inmediata se produjo en los establecimientos ubicados en zonas bajas. Productores de sectores como Rincón Bravo y áreas próximas a las costas movilizaron ganado de manera preventiva, trasladándolo hacia potreros elevados antes de que el avance del agua redujera las alternativas de movimiento. En algunos puntos donde comenzó a bajar el nivel, los animales ya pudieron iniciar el regreso.

Mover hacienda no es el único costo del temporal. El exceso hídrico puede afectar pasturas, caminos rurales, alambrados y accesos internos, además de dificultar tareas habituales de manejo. La dimensión económica todavía resulta difícil de establecer porque dependerá de cuánto tarde el agua en retirarse y de las condiciones que encuentren los productores cuando puedan volver a recorrer completamente sus establecimientos.

La experiencia de los ganaderos permite identificar las áreas tradicionalmente inundables y anticipar movimientos, pero el territorio también cambió. Obras viales, canales y modificaciones del drenaje pueden alterar el recorrido que toma una creciente y hacer que sectores considerados históricamente seguros reaccionen de otra manera frente a eventos extremos.

Una de las dudas está relacionada con las modificaciones realizadas sobre la ruta 15. Productores de la región siguen con atención cómo responderán los pasos de agua y drenajes ante una eventual creciente importante del Cebollatí, porque la elevación de determinados tramos puede modificar la circulación del agua hacia los establecimientos vecinos.

Por ahora, la prioridad es proteger la hacienda y esperar el descenso de los campos. El escenario dependerá de que las lluvias den una tregua y de cuánto crezca finalmente la laguna Merín. Con hasta 250 milímetros acumulados en cuestión de días, el norte de Rocha vuelve a mostrar cómo un evento hídrico extremo puede transformar rápidamente las condiciones de producción de una extensa región ganadera.

© AgroLatam. Todos los derechos reservados.
Esta nota habla de: