Sinaloa en alerta: productores advierten un colapso del agro si no hay respuestas
La sequía, la falta de apoyos y problemas estructurales ponen en riesgo al campo sinaloense, que enfrenta una caída productiva histórica y un escenario social y económico cada vez más frágil.
Los productores agropecuarios de Sinaloa encendieron una señal de alarma ante lo que describen como un posible colapso del sector primario en uno de los estados clave para la producción de alimentos en México. La advertencia surge en un contexto marcado por la sequía persistente, la escasez de agua para riego y la insuficiencia de los programas de apoyo federal, factores que están empujando a miles de productores a una situación límite.
Desde la Confederación Nacional Campesina (CNC) aseguran que el escenario actual no es coyuntural. Según explicó Evelio Plata Inzunza, los productores locales se encuentran en "peligro de extinción", una expresión que resume la gravedad del momento que atraviesa el campo estatal.
El dirigente advirtió que, de no revertirse la falta de agua, la producción de maíz podría reducirse a menos de la mitad, con volúmenes que caerían por debajo de los tres millones de toneladas, muy lejos de los niveles históricos que posicionaron a Sinaloa como referencia nacional en granos. Esta situación impacta directamente en la rentabilidad de los productores y en la capacidad del estado para sostener su aporte al abastecimiento interno.
Sequía, abandono y un modelo que no da respuestas
De acuerdo con la CNC, la crisis que atraviesa el agro sinaloense es el resultado de años de abandono, falta de inversión pública sostenida y políticas agropecuarias ineficaces. La sequía no solo redujo drásticamente la superficie sembrada, sino que también dejó en evidencia las limitaciones de los programas emergentes, que no logran amortiguar el impacto económico ni ofrecer previsibilidad a los productores.
Inzunza subrayó que existe una creciente desconfianza hacia las autoridades, alimentada por la distancia entre los anuncios oficiales y la realidad productiva. En ese sentido, cuestionó el discurso de la soberanía alimentaria, al señalar que las cifras muestran una tendencia opuesta: la producción nacional de granos cayó desde niveles de 25 a 27 millones de toneladas a rangos de 15 a 17 millones, mientras que las importaciones de granos y oleaginosas se ubican entre 15 y 25 millones de toneladas.
"Antes producíamos más de lo que importábamos, hoy ocurre lo contrario", sostuvo el dirigente, al remarcar que este cambio estructural refleja que el campo dejó de ser una prioridad estratégica. Para los productores, el deterioro productivo no solo compromete la viabilidad económica de las explotaciones, sino también la estabilidad social de las zonas rurales.
La problemática no se limita a la agricultura. El sector pecuario también enfrenta un escenario crítico, afectado por la falta de apoyos, el encarecimiento de los insumos y la escasez de forrajes derivados de la sequía. Desde la CNC advierten que, sin un giro en las políticas públicas, las consecuencias económicas y sociales podrían profundizarse, dada la importancia del sector primario en el entramado productivo de Sinaloa.
Con este panorama, los productores reclaman medidas urgentes, mayor inversión en infraestructura hídrica y programas que permitan sostener la producción. De lo contrario, alertan, el agro sinaloense podría enfrentar uno de los momentos más difíciles de su historia reciente.

