La historia de la soja 2026: Brasil tropieza, China reaparece y el mercado vuelve a mirar los US$17
El clima seco amenaza la producción brasileña y abre una ventana para que EE.UU. recupere ventas. Si China sostiene compras y Sudamérica reduce oferta, los precios podrían alcanzar niveles no vistos.
La campaña 2025/26 comienza a perfilar un relato que los operadores conocen bien: menos oferta en Sudamérica, más demanda en Asia y un mercado dispuesto a reaccionar. Este año, el protagonista vuelve a ser Brasil, donde la sequedad reapareció en pleno desarrollo del cultivo y reaviva los temores sobre la magnitud final de la cosecha de soja.
El índice de Vegetation Health (VHI) muestra un deterioro marcado en regiones clave, con niveles 18% por debajo del promedio y superiores a los observados en las últimas dos campañas, cuando Brasil logró rendimientos récord. Si estas condiciones persisten, analistas no descartan una caída del 13% en la producción brasileña, suficiente para reducir exportaciones en torno al 20%, un golpe significativo para el mayor proveedor mundial de soja.
Un escenario que podría reactivar el protagonismo de EE.UU.
Una merma de esa magnitud reordenaría el tablero comercial. Con menos soja brasileña disponible, Estados Unidos podría retomar espacio en el mercado global y mejorar su volumen exportado. Esa recomposición bajaría los stocks proyectados para el cierre de 2025-26 y alimentaría expectativas de precios más altos en Chicago.
En un contexto de "historia alcista" bien construida -como suelen describir los traders-, los futuros podrían volver a testear niveles cercanos a US$ 17, valores solo alcanzados durante la sequía de 2012 y el salto inflacionario y logístico de 2021-22. Sin embargo, todavía se trata de un escenario condicional: la evolución del clima en Sudamérica y el comportamiento de la demanda asiática definirán si el mercado toma impulso real o solo construye expectativas.
China: compras en aumento, pero con incertidumbres
Los primeros dos meses del año comercial muestran señales alentadoras: las compras chinas acumulan un alza cercana al 15% interanual, aunque los datos definitivos se conocerán con el reporte de noviembre. Además, el acuerdo firmado el mes pasado fijó compromisos de compra por 441 millones de bushels hasta fines de 2025 y cerca de 920 millones anuales entre 2026 y 2028.
Aun así, el entusiasmo tiene matices. Estos compromisos están por debajo de los picos previos a la guerra comercial y existen dudas sobre la sostenibilidad de la demanda. El crecimiento económico chino se ralentiza, la manufactura continúa en terreno contractivo y las limitaciones fiscales dificultan cualquier política agresiva de estímulo al consumo de alimentos balanceados.
Las metas técnicas que vigilan los operadores
En Chicago, los futuros de soja oscilaron US$ 2,24 a lo largo del último año y buscan sostener una narrativa alcista. El primer objetivo técnico está en US$ 11,88, correspondiente al 38,2% de retroceso del movimiento bajista entre US$ 15,80 y US$ 9,45.
Si ese nivel se supera, los objetivos sucesivos serían:
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US$ 12,56
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US$ 13,33
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US$ 14,42
El contrato Noviembre 2026 también acompañó la mejora, acercándose a valores no vistos desde mediados de 2024. Mantenerse por encima de US$ 11 abriría espacio para avanzar hacia US$ 11,43, US$ 11,87 y el máximo de US$ 12,41. Para los productores estadounidenses, estos niveles representan oportunidades concretas de fijar márgenes positivos si el clima acompaña.
A medida que avanza el ciclo, la atención del mercado se concentra en tres variables:
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Clima brasileño, clave para la oferta global.
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Demanda china, aún frágil pero mostrando señales de normalización.
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Ventas estadounidenses, que podrían beneficiarse si Sudamérica recorta su volumen exportable.
De momento, la "historia 2026" se escribe con tensión climática, expectativas moderadas y un mercado dispuesto a reaccionar ante cualquier confirmación de caída en Sudamérica. Si esas señales se consolidan, la soja podría volver a transitar un ciclo de precios elevados.

