Uruguay

Del récord a rindes muy bajos: así viene la soja en Uruguay

La cosecha avanza con rindes muy dispares según la zona, en una campaña marcada por el clima y grandes contrastes productivos

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

La cosecha de soja en Uruguay avanza de forma gradual y alcanza cerca del 13% del área, con interrupciones por lluvias que ralentizaron las tareas en varios momentos de las últimas semanas. En los últimos días, con mejores condiciones, las máquinas retomaron ritmo y permitieron consolidar los primeros resultados de la campaña. El rendimiento promedio sobre el área cosechada se ubica en 1.470 kilos por hectárea, con niveles de humedad cercanos al 15%, aunque ese número es solo una referencia en un escenario donde la variabilidad domina.

El comportamiento del cultivo está fuertemente condicionado por el clima. Las lluvias irregulares durante el ciclo dejaron su huella y explican buena parte de las diferencias que hoy se observan en el mapa productivo. En algunas zonas, los cultivos lograron recuperarse en etapas clave, mientras que en otras no alcanzaron a recomponer su potencial.

Del litoral al este: una campaña con resultados muy distintos

Los datos relevados muestran un abanico amplio de rendimientos. En el litoral, particularmente en Soriano, se registran valores en torno a 950 kg/ha, lo que refleja el impacto de condiciones menos favorables durante el desarrollo del cultivo. En contraste, hacia el norte y noreste los resultados mejoran de forma significativa.

En Paysandú, los promedios se ubican cerca de los 2.450 kg/ha, mientras que en Flores rondan los 1.320 kg/ha. Uno de los puntos más destacados es Cerro Largo, donde los rindes alcanzan los 2.800 kg/ha y hay chacras que superan los 3.000 kilos. Incluso se reportan casos puntuales en el este del país con resultados por encima de 3.700 kg/ha, lo que muestra el impacto positivo que tuvieron las lluvias en esas áreas durante momentos críticos del ciclo.

Esta dispersión deja en claro que no se trata de una campaña homogénea. La combinación entre fechas de siembra, manejo y distribución de las precipitaciones generó diferencias marcadas, que obligan a analizar cada zona de forma particular.

A medida que avanza la cosecha, las estimaciones comienzan a ajustarse. El rendimiento promedio proyectado a nivel país se ubica ahora en torno a 1.580 kg/ha, por encima de cálculos previos que se acercaban a los 1.470 kg/ha. Esta mejora responde principalmente al comportamiento de las sojas de segunda, que lograron aprovechar mejor las lluvias registradas hacia fines de marzo y comienzos de abril.

Otro punto que vuelve a destacarse en la campaña es la diferencia entre sistemas productivos. En los planteos bajo riego, los resultados muestran otra escala. Con un avance cercano al 70% del área, los rindes promedian 4.210 kg/ha, con niveles de humedad más bajos al momento de la cosecha, en torno al 13%. Esta brecha vuelve a confirmar el peso del agua como factor determinante en la estabilidad de los rendimientos.

El ritmo de cosecha dependerá ahora de las condiciones climáticas en las próximas semanas. Si se mantienen ventanas de buen tiempo, el avance podría acelerarse y permitir una lectura más completa de la campaña. Por el momento, el escenario deja una señal clara: la soja en Uruguay transita una campaña con resultados muy contrastantes, donde el promedio nacional convive con extremos que marcan la diferencia entre zonas.

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