Más allá del crédito: las claves que pueden cambiar el futuro del pequeño productor en Paraguay
Con más financiamiento en juego y un giro en el discurso oficial, referentes del agro advierten que sin tierra titulada, gestión y escala, la agricultura familiar seguirá atrapada en la subsistencia.
El debate sobre el futuro de la agricultura familiar en Paraguay volvió a ganar protagonismo hacia el cierre de 2025, en un escenario atravesado por mayores volúmenes de financiamiento público y un discurso oficial que busca dejar atrás el asistencialismo. Para Héctor Cristaldo, presidente de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), el verdadero punto de inflexión no pasa únicamente por ampliar el crédito, sino por resolver dos problemas estructurales históricos: la titulación de tierras y la integración real del pequeño productor a la cadena de valor.
"El crédito es apenas una pata de una mesa que tiene varias", sintetizó Cristaldo, al explicar que incorporar a un productor familiar a un esquema productivo sostenible puede llevar entre uno y dos años. Sin seguridad jurídica sobre la tierra, advirtió, cualquier política de financiamiento queda incompleta y expuesta al fracaso.
La tierra como punto de partida
Para el titular de la UGP, la titulación de tierras es el primer eslabón para generar arraigo, inversión y desarrollo. "Sin título no hay inversión posible", resumió, al recordar que durante décadas miles de productores trabajaron sobre tierras sin documentación formal, lo que les cerró el acceso al crédito bancario y a programas de desarrollo de largo plazo.
En los últimos años, explicó, comenzó a ponerse mayor énfasis en este aspecto, con la intención de romper la lógica de subsistencia y transformar la chacra en una verdadera unidad productiva. Sin un marco legal claro, insistió, la tierra no funciona como activo ni como garantía, limitando cualquier intento de crecimiento.
Capacitación y gestión: el eslabón olvidado
El segundo eje señalado por Cristaldo es la capacitación, entendida no solo desde lo productivo, sino también desde la gestión y la comercialización. "El productor tiene que saber producir, pero también administrar y vender", afirmó.
Según el dirigente gremial, uno de los errores históricos de las políticas públicas fue concentrarse en la entrega de insumos, sin acompañar al productor en la toma de decisiones comerciales. "Muchas veces se trabaja bien durante meses y todo se pierde en una mala negociación", advirtió, al subrayar que sin conocimientos de costos, precios y mercados, el crédito pierde efectividad.
En un mercado cada vez más competitivo, el asociativismo aparece como una herramienta clave. Para Cristaldo, la escala es determinante: "En este mundo globalizado, sin escala no existís".
La organización en cooperativas o asociaciones permite mejorar el poder de negociación, reducir costos y acceder a mejores condiciones de compra y venta, además de facilitar el acceso a financiamiento y asistencia técnica. Desde la UGP consideran que este modelo es central para integrar a los pequeños productores a cadenas de valor más formales y estables.
El peso del financiamiento público
En paralelo a este debate, los datos del informe de gestión del Sistema MAG muestran un fuerte impulso al financiamiento productivo. Durante 2025, el Crédito Agrícola de Habilitación (CAH) financió más de 20.900 proyectos, priorizando segmentos considerados motores del desarrollo nacional.
La entidad alcanzó a 63.800 clientes a través de 81 puntos de atención, incluyendo zonas de difícil acceso, reforzando su presencia territorial. En total, se otorgaron más de 40.000 préstamos, con una inversión de 561.847 millones y una ejecución presupuestaria del 100%.
Un dato relevante en términos de inclusión financiera es que el 98% de los desembolsos se realizó mediante cuentas de ahorro, mientras que la morosidad anual fue del 1,8%, reflejando un buen nivel de cumplimiento por parte de los beneficiarios.
Crédito de largo plazo y cambio de enfoque
Cristaldo valoró especialmente las líneas de crédito de largo plazo, con plazos de hasta 10 años, períodos de gracia y tasas inferiores al 10% anual, pensadas para un sector históricamente descapitalizado. "Ese es el tipo de crédito que necesita el productor para capitalizarse y crecer", sostuvo.
No obstante, remarcó que el financiamiento debe ir acompañado de un cambio profundo en la gestión pública. Para el presidente de la UGP, abandonar el modelo subsistencialista es una decisión política. "Ese esquema está muy ligado a la corrupción", afirmó, al cuestionar prácticas del pasado donde se entregaban recursos sin evaluar resultados ni impacto real.
En ese marco, respaldó el enfoque de avanzar hacia un Ministerio de Agricultura orientado a la producción, y no a la asistencia permanente.

