Tomate en Brasil: calor y plagas presionan la campaña en Itapeva
Altas temperaturas y menor lluvia elevaron la presión de mosca blanca y minador en São Paulo. Los rindes bajan y crece el uso de variedades resistentes.
Los campos de tomate a cielo abierto en Itapeva, São Paulo, enfrentan una temporada marcada por mayor presión de plagas y desafíos sanitarios. Desde enero, el clima seco y las altas temperaturas intensificaron la presencia de mosca blanca y minador de hojas, obligando a los productores a reforzar los programas fitosanitarios.
La campaña 2025/26 mostró dos escenarios bien diferenciados. Los lotes trasplantados entre julio y octubre de 2025 lograron completar o acercarse al cierre de cosecha con un mayor porcentaje de fruta de primera calidad y menor incidencia de defectos asociados a plagas. En cambio, los trasplantes realizados entre noviembre y diciembre enfrentaron condiciones de mayor humedad, que favorecieron la aparición de tizón tardío, con lesiones foliares y, en algunos casos, impacto en la calidad del fruto.
A partir de enero, la combinación de lluvias por debajo del promedio y temperaturas elevadas disparó la presión de mosca blanca, vector del geminivirus, enfermedad que afecta directamente la productividad. Productores del mercado paulista reportaron mayor incidencia del virus en lotes implantados en los últimos dos meses.
Como respuesta preventiva, durante esta campaña se incrementó la inversión en variedades resistentes o tolerantes al geminivirus, buscando mitigar pérdidas. El minador de hojas se mantiene bajo control mediante programas fitosanitarios específicos; sin embargo, la intensidad de las aplicaciones puede generar mayor susceptibilidad a enfermedades fúngicas y bacterianas, con efectos potenciales sobre el rendimiento.
Los rindes en áreas afectadas oscilan entre 300 y 380 cajas por cada 1.000 plantas, mientras que en lotes sin presión significativa de plagas o sin presencia de tizón tardío los resultados alcanzaron entre 450 y 500 cajas por 1.000 plantas. Las altas temperaturas también incrementaron la incidencia de golpe de sol en los frutos, reduciendo la proporción comercializable.
En términos de mercado, los volúmenes de cosecha en Itapeva se mantendrán relevantes en marzo, aunque con leve descenso. Una caída más pronunciada se proyecta a partir de abril. Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, el precio promedio recibido por los productores fue de R$ 45,52 por caja, ponderado según clasificación y calendario de cosecha. Este valor se ubicó 4,21% por encima del costo promedio de producción, dejando márgenes ajustados pero positivos.
En la región de São Paulo, los trasplantes concluirán este mes y la campaña se extenderá hasta junio. La evolución climática y sanitaria en las próximas semanas será determinante para definir el cierre de la temporada y el comportamiento de la oferta en el principal mercado consumidor del país.

