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El hongo que desafía a plagas, enfermedades y sequías: por qué Trichoderma atrae al agro mundial

Científicos descubren nuevas capacidades de este microorganismo utilizado en miles de hectáreas. Además de proteger cultivos, modifica el suelo, fortalece raíces y activa defensas naturales.

Ana Silva
Periodista agropecuaria especializada en sostenibilidad, innovación y desarrollo rural en América Latina.

Durante décadas, Trichoderma fue reconocido principalmente por su capacidad para combatir hongos que provocan enfermedades en los cultivos. Sin embargo, los avances científicos de los últimos años están cambiando esa visión y revelando que se trata de un organismo mucho más complejo y versátil de lo que se creía. Lo que comenzó siendo una herramienta biológica para el control sanitario hoy aparece como un aliado capaz de influir sobre la salud de las plantas, la calidad del suelo y el equilibrio biológico de los sistemas productivos.

Actualmente, este género de hongos es considerado el agente de control biológico más utilizado en el mundo para enfrentar enfermedades causadas por hongos y oomicetos. Su creciente adopción responde a una combinación de factores que incluyen la búsqueda de alternativas más sostenibles, las restricciones sobre determinados productos químicos y la necesidad de mejorar la eficiencia productiva sin aumentar el impacto ambiental.

Las investigaciones desarrolladas en distintos países muestran que Trichoderma puede aportar beneficios que van mucho más allá del control de enfermedades. Diversos estudios indican que determinadas cepas son capaces de estimular el crecimiento vegetal, mejorar la absorción de nutrientes, aumentar la tolerancia a la sequía y contribuir al manejo de plagas y nematodos que afectan el rendimiento de los cultivos.

Trichoderma es uno de los microorganismos más utilizados en programas de control biológico de enfermedades agrícolas.

Trichoderma es uno de los microorganismos más utilizados en programas de control biológico de enfermedades agrícolas.

Gran parte de estos avances científicos fueron impulsados por equipos especializados como el liderado por los profesores Enrique Monte y Rosa Hermosa, del Instituto de Investigación en Agrobiotecnología de la Universidad de Salamanca, en España. Sus trabajos ayudaron a comprender los mecanismos biológicos que explican la extraordinaria capacidad de adaptación y acción de este microorganismo.

Actualmente se han identificado más de 460 especies de Trichoderma, aunque los especialistas advierten que no todas poseen las mismas características. Algunas destacan por su eficacia frente a enfermedades radiculares, mientras que otras muestran una mayor capacidad para estimular el crecimiento de las plantas o mejorar la respuesta frente a condiciones ambientales adversas. Por esa razón, la selección de la cepa adecuada se ha convertido en un aspecto clave para lograr resultados consistentes en el campo.

Un aliado biológico contra enfermedades, nematodos y plagas

La capacidad de actuar sobre distintos problemas agrícolas al mismo tiempo es una de las principales razones que explican el creciente interés por Trichoderma en todo el mundo.

Su función más conocida sigue siendo el control de enfermedades causadas por hongos fitopatógenos. Para lograrlo, este microorganismo identifica químicamente a sus objetivos, se adhiere a ellos y desarrolla un proceso de ataque que incluye la liberación de enzimas capaces de degradar sus estructuras celulares. Gracias a este mecanismo puede actuar frente a patógenos de gran importancia económica como Fusarium, Botrytis, Rhizoctonia, Sclerotinia, Verticillium, Pythium y Phytophthora, responsables de pérdidas significativas en numerosos cultivos.

La colonización de las raíces permite mejorar la absorción de nutrientes y fortalecer el desarrollo vegetal.

La colonización de las raíces permite mejorar la absorción de nutrientes y fortalecer el desarrollo vegetal.

Los investigadores descubrieron que Trichoderma posee uno de los repertorios enzimáticos más amplios dentro del reino de los hongos. Entre esas herramientas se encuentran quitinasas, glucanasas y proteasas, moléculas especializadas en destruir las paredes celulares de los organismos patógenos. Ensayos realizados por la Universidad de Salamanca demostraron que algunas cepas pueden degradar completamente la pared celular de Botrytis cinerea en pocas horas mediante compuestos liberados al entorno.

Pero la acción de este microorganismo no se limita a los hongos. Diversos trabajos científicos también confirmaron su capacidad para actuar sobre nematodos fitoparásitos, especialmente aquellos pertenecientes al género Meloidogyne, conocidos por provocar daños severos en las raíces y afectar el desarrollo de numerosos cultivos. Las enzimas producidas por Trichoderma pueden atacar las cubiertas de los huevos y otras estructuras externas de estos organismos, dificultando su reproducción y supervivencia.

Otro aspecto que despierta cada vez más interés es su potencial para contribuir al manejo de insectos plaga. Algunas especies producen compuestos volátiles capaces de alterar el comportamiento y el desarrollo de determinados insectos. Investigaciones recientes observaron efectos sobre el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda), una de las principales amenazas para el cultivo de maíz en América Latina. En ciertos ensayos, estos compuestos redujeron el crecimiento de las larvas y aumentaron significativamente las tasas de mortalidad.

Además, algunos metabolitos emitidos por Trichoderma parecen favorecer la presencia de insectos benéficos que actúan como enemigos naturales de las plagas. Este fenómeno podría contribuir a fortalecer los mecanismos biológicos de regulación dentro de los cultivos y reducir la dependencia de intervenciones químicas.

Cómo fortalece las raíces, mejora el suelo y ayuda frente a la sequía

Uno de los descubrimientos más relevantes de los últimos años surgió cuando los científicos comenzaron a estudiar la relación directa entre Trichoderma y las plantas. Los resultados mostraron que este microorganismo puede colonizar las raíces sin causar daños y establecer una interacción beneficiosa que favorece el desarrollo del cultivo.

Una vez instalado en la rizosfera, estimula el crecimiento radicular, mejora la absorción de nutrientes y contribuye a una respuesta fisiológica más eficiente frente a situaciones de estrés. Las plantas tratadas suelen desarrollar sistemas radiculares más extensos y profundos, una característica especialmente valiosa en regiones donde la disponibilidad de agua es cada vez más limitada.

El hongo que desafía a plagas, enfermedades y sequías: por qué Trichoderma atrae al agro mundial

Los investigadores también identificaron un mecanismo conocido como "priming", mediante el cual Trichoderma prepara a la planta para responder con mayor rapidez frente a enfermedades, plagas o condiciones ambientales desfavorables. En lugar de mantener activadas permanentemente sus defensas, algo que implica un elevado gasto energético, la planta permanece en un estado de alerta que le permite reaccionar de manera más eficiente cuando aparece una amenaza.

Los beneficios no terminan en la planta. Estudios recientes muestran que Trichoderma también puede modificar la composición del microbioma presente alrededor de las raíces, favoreciendo comunidades microbianas más equilibradas y compatibles con el crecimiento vegetal. Este efecto puede influir positivamente sobre la disponibilidad de nutrientes, la salud radicular y la estabilidad biológica del suelo.

Por esa razón, muchos especialistas ya no lo consideran únicamente un biofungicida o un bioestimulante. La evidencia científica acumulada indica que se trata de un microorganismo capaz de intervenir simultáneamente en múltiples procesos biológicos dentro del sistema productivo.

Trichoderma aparece como una de las herramientas biológicas con mayor potencial. Su capacidad para actuar sobre enfermedades, plagas, nematodos, suelo y fisiología vegetal explica por qué continúa ocupando un lugar destacado en los programas de investigación y en las estrategias agrícolas de numerosos países alrededor del mundo.

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