Agricultura en Cuba crece pese a apagones y falta de combustible
Datos del primer trimestre muestran mejoras productivas en medio de restricciones energéticas y logísticas que siguen afectando al sector.
La producción agrícola en Cuba mostró resultados por encima de lo previsto en el primer trimestre de 2026, aun con limitaciones por la falta de combustible y los cortes eléctricos. El desempeño se explica por mejoras en rendimientos y organización productiva, en un escenario donde la energía y la logística siguen condicionando la actividad.
Durante el período, se registró un volumen cosechado que superó ampliamente las metas iniciales, con una combinación de cultivos tradicionales y otros en expansión. Entre los principales productos se destacan el plátano, los frijoles, el boniato y el arroz, que consolidan su peso dentro de la oferta alimentaria.
El crecimiento no solo se reflejó en los volúmenes, sino también en los resultados económicos, con ingresos que superaron las previsiones iniciales. Esto sugiere una mayor eficiencia en el uso de recursos, pese a las dificultades operativas que enfrenta el sistema productivo.
Las condiciones siguen siendo exigentes. La escasez de combustibles impacta directamente en el uso de maquinaria, el transporte y la distribución, mientras que los apagones afectan procesos clave como el riego y la conservación de alimentos. Aun así, el sector logró sostener el ritmo de producción durante el inicio del año.
El arroz gana terreno en la estrategia productiva
Uno de los cambios más visibles es la expansión del arroz en zonas donde históricamente no tenía presencia relevante. En los últimos años, este cultivo fue incorporado de manera progresiva, con incrementos sostenidos en la producción.
Para 2026, las proyecciones indican que el volumen de arroz podría multiplicarse respecto a años anteriores, lo que responde a la necesidad de reducir importaciones y fortalecer la producción interna de alimentos básicos.
Este avance forma parte de una estrategia más amplia orientada a la diversificación de cultivos, con el objetivo de mejorar la estabilidad productiva y responder a la demanda interna en un contexto de restricciones externas.
La distribución también se mantiene activa hacia distintos centros urbanos, lo que permite sostener el abastecimiento en mercados clave. En ese marco, el desempeño del primer trimestre aporta señales sobre la capacidad del sistema agrícola para adaptarse y sostener la producción en condiciones adversas.

