Clima

El Niño acelera su avance y enciende alertas sobre el clima y la economía regional

La NOAA confirmó un nuevo salto en el calentamiento del Pacífico ecuatorial. Los modelos anticipan cambios climáticos desde julio con impacto potencial en la producción agropecuaria y los mercados.

Lucia Beltran
Periodista agroalimentaria especializada en América Latina. Analiza mercados, innovación y el impacto de políticas públicas en el sector agroindustrial.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó el 8 de junio de 2026 un nuevo incremento en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, una señal clave para el seguimiento del fenómeno El Niño. El aumento fue detectado en la región Niño 3.4, considerada estratégica para monitorear la evolución del evento climático. La novedad cobra relevancia porque los principales modelos meteorológicos internacionales anticipan que sus efectos podrían comenzar a sentirse desde julio, con potencial impacto sobre las lluvias, las temperaturas y la actividad agropecuaria en diversas regiones del mundo.

La actualización semanal de la NOAA reveló que las anomalías relativas de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 aumentaron de +0,5°C a +0,7°C en apenas una semana, mientras que las anomalías absolutas alcanzaron +1,3°C.

La anomalía de la temperatura de la superficie del mar el 7 de junio de 2026 muestra un fuerte calentamiento en el océano Pacífico ecuatorial. Créditos: NASA Overview.

La anomalía de la temperatura de la superficie del mar el 7 de junio de 2026 muestra un fuerte calentamiento en el océano Pacífico ecuatorial. Créditos: NASA Overview.

Los datos consolidan una tendencia observada desde mayo y fortalecen las proyecciones que indican una intensificación gradual del fenómeno durante los próximos meses. Para los especialistas, el comportamiento de esta zona del Pacífico resulta determinante porque mantiene una estrecha relación con los cambios en la circulación atmosférica global.

El calentamiento también se observa en otras áreas monitoreadas. La región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú y Ecuador, registró una anomalía de +2,1°C, un valor que ya se ubica dentro de la categoría de evento muy fuerte.

Evolución de las anomalías semanales de temperatura superficial del mar (SST) en las regiones Niño monitoreadas por la NOAA

FechaRegión NiñoAnomalía SST Relativa (°C)
06/05/2026Niño 1+21,0
06/05/2026Niño 30,5
06/05/2026Niño 3.40,4
06/05/2026Niño 40,5
13/05/2026Niño 1+21,3
13/05/2026Niño 30,6
13/05/2026Niño 3.40,4*
13/05/2026Niño 40,6
20/05/2026Niño 1+21,6
20/05/2026Niño 30,7
20/05/2026Niño 3.40,5
20/05/2026Niño 40,6
27/05/2026Niño 1+21,7
27/05/2026Niño 30,8
27/05/2026Niño 3.40,5
27/05/2026Niño 40,7
03/06/2026Niño 1+22,1
03/06/2026Niño 31,0
03/06/2026Niño 3.40,7
03/06/2026Niño 40,7

Fuente: CPC/NOAA.

Referencia: Evolución de las anomalías semanales relativas de la temperatura superficial del mar (SST) en las principales regiones del Pacífico ecuatorial monitoreadas para el seguimiento del fenómeno El Niño. El asterisco (*) indica una corrección posterior de la NOAA, que ajustó el valor de la región Niño 3.4 del 13 de mayo de 0,5 °C a 0,4 °C.

¿Ya puede hablarse oficialmente de El Niño?

La respuesta depende del método utilizado para medir el fenómeno. Según la metodología tradicional, aplicada durante décadas por los principales centros meteorológicos, las anomalías oceánicas permanecen por encima del umbral de +0,5°C desde mediados de abril, lo que permitiría considerar que las condiciones de El Niño ya están presentes.

Sin embargo, una metodología más reciente busca descontar parte del calentamiento general que vienen experimentando los océanos en las últimas décadas. Bajo este criterio, el umbral se alcanzó recién durante las últimas semanas y actualmente se ubica en +0,7°C.

En términos prácticos, ambos enfoques coinciden en un punto: el océano Pacífico se está calentando de manera sostenida y consistente, reforzando las probabilidades de que El Niño se consolide durante el invierno austral.

Los expertos recuerdan que la temperatura del océano representa solo una parte del proceso. Para que El Niño quede plenamente establecido, la atmósfera debe comenzar a mostrar patrones compatibles con el fenómeno.

La actividad reciente de la Oscilación Madden-Julian (MJO) podría estar desempeñando un papel importante. Este sistema de variabilidad atmosférica tropical favorece cambios en los vientos alisios y puede acelerar el calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico central y oriental.

La interacción entre océano y atmósfera será determinante durante las próximas semanas para confirmar la evolución definitiva del evento.

Las proyecciones del modelo europeo ECMWF, uno de los más utilizados por la comunidad meteorológica internacional, sugieren que la atmósfera comenzará a responder al calentamiento observado en el Pacífico a partir de julio.

Los cambios podrían reflejarse en los patrones de precipitaciones y temperaturas de regiones clave como Sudamérica, Australia, el sudeste asiático y sectores del oeste de Norteamérica.

Para América Latina, la evolución del fenómeno es observada con especial atención por el sector agropecuario. Los eventos de El Niño suelen modificar los regímenes de lluvias, afectar calendarios de siembra y cosecha, alterar la logística de exportación y generar volatilidad en los mercados de commodities agrícolas.

Un factor clave para el agro y la economía regional

Más allá de los indicadores oceánicos, el avance de El Niño representa una variable estratégica para las cadenas de valor agroalimentarias, los mercados de granos y la planificación productiva.

Aunque los modelos climáticos muestran señales crecientes de una posible consolidación del fenómeno, los especialistas advierten que los impactos regionales dependerán también de la interacción con otros sistemas atmosféricos. Por ello, no existe una relación automática entre un océano más cálido y efectos climáticos más extremos.

Sin embargo, el escenario actual confirma que el monitoreo del Pacífico será una de las variables más relevantes para productores, exportadores y analistas durante el segundo semestre de 2026. Si la tendencia observada se mantiene, El Niño podría transformarse en uno de los principales factores de influencia sobre la producción agropecuaria y la economía regional en los próximos meses.

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