Uruguay alerta por suba de chicharrita en maíces de segunda
INIA detectó mayor presencia del vector del achaparramiento y pide reforzar monitoreo en siembras tardías y cultivos antes de V10.
La presión de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) volvió a encender las alertas en Uruguay. El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) actualizó al 6 de febrero la situación sanitaria y confirmó un aumento del insecto en maíces de segunda a nivel país, lo que eleva el riesgo de transmisión del complejo del achaparramiento.
El vector se alimenta del floema y se instala principalmente en el cogollo y hojas jóvenes. Su alta movilidad y capacidad de dispersión facilitan el salto entre lotes y regiones, convirtiéndolo en un factor de riesgo cuando coincide con cultivos en estadios sensibles. La enfermedad asociada -causada por fitoplasmas y espiroplasmas- puede generar plantas achaparradas, entrenudos cortos, enrojecimiento o amarillamiento foliar, malformación de espigas y caída del rendimiento. Las mayores pérdidas se registran cuando la infección ocurre desde emergencia hasta V10.
El aumento del vector en maíces de segunda eleva el riesgo de achaparramiento, especialmente en etapas tempranas.
En maíces de primera, el instituto no prevé impactos significativos, ya que las primeras detecciones del vector coincidieron con etapas tardías del cultivo, fuera del período crítico. El foco se traslada a los maíces de segunda, donde la Red Uruguaya de Monitoreo viene constatando incrementos poblacionales en distintas zonas. Aun así, muchos lotes ya superaron la ventana de mayor susceptibilidad, lo que atenúa el riesgo potencial.
La recomendación oficial es intensificar el monitoreo, priorizando siembras tardías y cultivos antes de V10. El seguimiento debe concentrarse en el cogollo y hojas jóvenes, conforme a las pautas técnicas de la Cartilla 108 del organismo. La detección temprana es clave para anticipar escenarios y evitar decisiones tardías.
El monitoreo temprano es clave para prevenir pérdidas por achaparramiento.
En manejo, INIA recuerda que el tratamiento de semillas brinda protección frente a las primeras infestaciones durante aproximadamente 20 días posteriores a la emergencia, reduciendo la probabilidad de transmisión. También advierte que la eficacia de insecticidas depende de la densidad del vector al momento de la aplicación: cuando las poblaciones son altas, el control inicial y la persistencia pueden disminuir. Por ello, las intervenciones deben basarse en umbrales y recomendaciones técnicas oficiales.
La chicharrita ha mostrado capacidad de expansión en distintos países del Cono Sur en las últimas campañas, impulsada por condiciones ambientales favorables y la continuidad de hospedantes. En Uruguay, la coordinación entre productores y monitoreos sistemáticos será determinante para sostener el estatus sanitario.
Con el maíz avanzando hacia etapas reproductivas, el mensaje es claro: monitoreo temprano, decisiones basadas en datos y foco en lotes más atrasados. La oportunidad de mitigar el impacto está en la anticipación. En un escenario de márgenes ajustados, cada punto de rendimiento cuenta.

