El maíz recupera protagonismo en Uruguay y apunta a superar las 300.000 hectáreas
Los buenos rendimientos, una demanda interna en expansión y las perspectivas de un año Niño impulsan el optimismo de los productores para la campaña 2026/27.
La cosecha de maíz de segunda volvió a tomar impulso en Uruguay con rendimientos cercanos a los 4.500 kilos por hectárea y expectativas crecientes para la próxima campaña. Productores y técnicos proyectan que la siembra 2026/27 podría superar las 300.000 hectáreas, impulsada por mejores resultados económicos frente a la soja, una demanda interna firme y condiciones climáticas que aparecen favorables para el cultivo.
Los datos más recientes muestran un escenario alentador para el cereal, especialmente en el norte del río Negro, donde la cosecha retomó ritmo luego de varios días marcados por elevados niveles de humedad en los granos. El comportamiento productivo observado durante la actual zafra fortaleció la confianza de los agricultores en un cultivo que vuelve a posicionarse como una de las principales apuestas agrícolas del país.
Según Gonzalo Reynoso, gerente comercial de Agroterra, el maíz logró atravesar con buenos resultados un año que presentó desafíos climáticos importantes durante febrero y marzo, consolidando un desempeño que sorprendió positivamente a muchos productores.
Rendimientos sólidos y mejores números que la soja
El maíz de segunda está registrando rendimientos promedio en torno a los 4.500 kg por hectárea, aunque en algunas chacras los resultados superan esa cifra. En el caso del maíz de primera, los rendimientos promedio cerraron entre 5.700 y 5.800 kg por hectárea, con la mayor concentración de lotes ubicándose entre los 5.000 y 6.000 kilos.
La superficie sembrada con maíz de segunda representó aproximadamente el 45% del área total del cultivo, una participación apenas inferior a la del maíz de primera.
Más allá de los resultados productivos, uno de los factores que más entusiasmo genera en el sector es el desempeño económico obtenido durante la campaña. De acuerdo con los operadores del mercado, el maíz mostró una rentabilidad superior a la de la soja en varios planteos productivos, fortaleciendo su posición dentro de las decisiones de siembra para la próxima zafra.
Este comportamiento contribuye a modificar algunas percepciones históricas sobre el cultivo. Durante años, parte de los productores consideró al maíz como una alternativa más riesgosa o menos estable. Sin embargo, los resultados recientes comienzan a cambiar esa visión y refuerzan su atractivo dentro de los esquemas agrícolas uruguayos.
En paralelo, la cosecha continúa avanzando de forma gradual. Muchos productores aguardan que la humedad del grano descienda por debajo del 18% antes de retomar plenamente las labores, favorecidos por varios días sin precipitaciones y por las bajas temperaturas registradas en distintas zonas agrícolas.
Año Niño, más demanda y nuevas tecnologías impulsan la próxima campaña
Las perspectivas para la campaña 2026/27 aparecen especialmente positivas. Uno de los factores que alimenta el optimismo es la posibilidad de un año Niño, un fenómeno que históricamente ha favorecido la expansión de la superficie maicera en Uruguay debido a las mejores condiciones de humedad para el cultivo.
A esto se suma una demanda interna que continúa creciendo. Los corrales de engorde amplían su capacidad, la lechería mantiene una utilización sostenida de granos y el sector avícola sigue demandando volúmenes importantes para alimentación animal.
La eventual reducción del área destinada al trigo también podría liberar superficie agrícola para la expansión del maíz durante la próxima campaña.
En este escenario, operadores del mercado consideran que la superficie sembrada podría superar las 300.000 hectáreas, ubicándose por encima de la campaña anterior y consolidando la recuperación del cereal dentro de la agricultura uruguaya.
La tecnología también jugará un papel importante en este proceso. Agroterra y Bayer presentarán nuevas herramientas orientadas a mejorar la eficiencia productiva, especialmente en el manejo del nitrógeno, uno de los insumos que más impacta tanto en el rendimiento como en los costos de producción.
Entre las novedades figura un modelo de diagnóstico desarrollado junto al profesor Carlos Perdomo, de la Facultad de Agronomía, que utiliza imágenes satelitales para determinar el momento y la dosis más adecuada de fertilización nitrogenada.
El objetivo es optimizar las decisiones agronómicas y mejorar la rentabilidad del cultivo en un contexto donde cada punto de eficiencia adquiere mayor relevancia.
Con rendimientos consistentes, mejores márgenes económicos y una demanda firme desde la producción animal, el maíz se perfila como uno de los cultivos con mayor potencial de crecimiento en Uruguay para la próxima campaña agrícola.

