Más rinde del previsto en trigo y cebada, pero con menor proteína en el cereal fino
La cosecha de invierno en Uruguay cierra con rendimientos superiores a lo esperado en trigo y cebada. Sin embargo, el mayor volumen diluyó la proteína del trigo.
A pocos días del cierre de la cosecha de cereales de invierno, los resultados dejan una lectura mixta para el sector agrícola uruguayo. Por un lado, trigo y cebada registraron rindes superiores a los previstos al inicio del ciclo; por otro, en el caso del trigo se observa una caída en el contenido de proteína, un factor clave para su destino comercial.
Según explicó Germán Bremermann, referente del mercado de granos, el ciclo comenzó con dificultades en la siembra y un crecimiento lento, pero el escenario cambió con la llegada de la primavera. "Después se acomodaron y eso se reflejó en la productividad", señaló, al describir un cierre de campaña con resultados que superaron las expectativas iniciales.
En materia de calidad, el trigo muestra un desafío claro. Los niveles de proteína se ubican por debajo del 12 % que suelen exigir los contratos de comercialización. "El promedio está por debajo del 11 %, más cerca del 10,5 %", indicó. Esta situación responde, en gran medida, al manejo del nitrógeno, una decisión que se define entre agosto y setiembre, cuando el potencial de rinde aún era incierto.
Bremermann explicó que, ante un escenario de costos elevados de fertilización y márgenes ajustados, el nitrógeno se aplicó en función de un rendimiento esperado menor. "Hoy estamos con cultivos que rindieron hasta 1.000 kilos más, y eso genera una dilución de la proteína", detalló.
El contexto de mercado agrega complejidad. Con un precio internacional del trigo en niveles bajos, cualquier descuento por calidad impacta de lleno en los números finales. Aun así, el referente aclaró que existen mercados alternativos para trigos con menor proteína, aunque requieren una reconfiguración logística y comercial. "Cuando se espera un trigo con determinados parámetros y aparecen otros, hay que reacomodarse y ver cómo sacarlo adelante", sostuvo.
Cebada y cultivos de verano: un balance más favorable
La situación de la cebada presenta un panorama distinto. En este caso, la flexibilización de los parámetros de calidad permitió que la gran mayoría del volumen cosechado califique como cebada maltera, un resultado que aporta alivio en el cierre de la campaña de invierno.
De cara a la siembra de cultivos de verano, el avance es fluido. La soja está prácticamente encaminada y el foco ahora está puesto en el maíz de segunda, que atraviesa su ventana óptima de implantación.
Bremermann destacó que, en un contexto de márgenes ajustados, el esquema productivo basado en la intensidad agrícola y la diversificación de cultivos sigue siendo una fortaleza. "Cuando un cultivo no anda bien, está el otro", resumió, al subrayar que este sistema mejora la eficiencia de toda la cadena -desde la logística hasta el uso de maquinaria- y contribuye a reducir el riesgo económico de las empresas.
Además, remarcó que la integración creciente entre agricultura y ganadería aporta estabilidad adicional, en un escenario donde la volatilidad de precios obliga a afinar decisiones productivas y comerciales campaña tras campaña.

