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Venezuela apuesta fuerte a la soja y busca cambiar su mapa agrícola

Las nuevas siembras en Portuguesa, Cojedes y Guárico muestran el avance de la soja como alternativa estratégica para rotaciones y productividad.

Ana Sofía Pineda
Redactora especializada en agricultura en América Latina. Cubre actualidad agropecuaria, política rural, innovación y comercio agroalimentario, con foco en el impacto regional de las decisiones productivas y regulatorias.

Venezuela comenzó una nueva campaña de soja con señales de expansión y un creciente interés de los productores por incorporar el cultivo dentro de sus sistemas agrícolas. Las primeras siembras ya avanzan en Portuguesa y Cojedes, mientras que en Guárico comenzaron pruebas experimentales que podrían abrir una nueva frontera productiva para el grano. El movimiento aparece impulsado por la necesidad de mejorar rotaciones, incorporar tecnología y diversificar ingresos en un contexto donde la agricultura venezolana busca recuperar productividad.

Las labores de implantación comenzaron hace aproximadamente dos semanas en las regiones occidentales, aprovechando las primeras lluvias sobre lotes con mejores condiciones de humedad. Allí se manejan unas 300 hectáreas bajo esquemas de rotación con maíz y arroz, una estrategia que empieza a mostrar resultados positivos desde el punto de vista agronómico y productivo.

La incorporación de soja dentro de las rotaciones agrícolas busca mejorar manejo de suelos, optimizar uso de nutrientes y reducir presión sobre sistemas tradicionalmente concentrados en cereales. Además, el cultivo empieza a ganar atractivo por su potencial económico y por la posibilidad de diversificar riesgos dentro de campañas cada vez más condicionadas por el clima.

El oriente reduce área y prioriza tecnología

En el oriente venezolano, donde la siembra comenzará formalmente en junio, la superficie proyectada rondaría las 6.000 hectáreas. Aunque el número sigue siendo importante, representa una leve caída respecto de la campaña anterior debido a los problemas climáticos y a la irregularidad de lluvias registradas durante el último ciclo.

La experiencia reciente llevó a muchos productores a adoptar una postura más cautelosa. En lugar de ampliar agresivamente la superficie sembrada, parte de las inversiones se están destinando a maquinaria nueva y agricultura de precisión para aumentar eficiencia y rendimiento por hectárea.

La tecnología comienza a jugar un papel cada vez más importante dentro de la soja venezolana. El uso de equipos modernos, mejores sistemas de manejo y herramientas de precisión busca compensar parte de las limitaciones estructurales que todavía enfrenta el sector.

Los productores consideran que existe margen para seguir elevando productividad, aunque reconocen que el gran obstáculo continúa siendo financiero.

El crédito sigue siendo el gran freno para expandir la soja

A pesar de los avances técnicos y de que los rendimientos actuales ya permiten cubrir costos y generar rentabilidad, el crecimiento del cultivo sigue limitado por la falta de financiamiento.

La soja todavía no logró integrarse plenamente dentro de los circuitos comerciales tradicionales del país y no cuenta con cadenas industriales sólidas capaces de sostener el desarrollo del negocio a gran escala.

Actualmente, muchos productores deben financiar completamente la siembra con recursos propios debido a la ausencia de líneas de crédito específicas para el sector.

Tampoco existen todavía empresas o industrias que funcionen como motor de expansión, algo que sí ocurre en otros cultivos tradicionales como maíz o arroz.

Esa situación limita la posibilidad de aumentar superficie incluso cuando existen condiciones técnicas y productivas favorables para el cultivo.

Guárico aparece como nueva apuesta productiva

Uno de los movimientos más observados de esta campaña ocurre en Guárico, donde comenzaron pruebas sobre unas 200 hectáreas experimentales.

El objetivo es que productores de la región central comiencen a familiarizarse con el manejo de la soja y evalúen cómo incorporarla dentro de sus actuales sistemas agrícolas.

La expansión hacia nuevas zonas refleja que el cultivo empieza a despertar mayor interés dentro del mapa agrícola venezolano, especialmente por su capacidad para integrarse a esquemas de rotación y aportar sustentabilidad productiva.

El desafío ahora será consolidar una estructura financiera e industrial capaz de acompañar ese crecimiento. Mientras tanto, el sector sigue apostando a tecnología, manejo agronómico y aprendizaje técnico para transformar a la soja en uno de los cultivos con mayor potencial de expansión dentro de la agricultura venezolana.

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