Agricultura

Argentina recorta costos frente a sus rivales, pero las retenciones siguen pesando

Un informe revela que el agro argentino redujo gran parte de su desventaja en costos frente a Brasil, Paraguay, Uruguay y EE.UU., aunque persiste un freno clave para competir.

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La competitividad del agro argentino mostró una mejora significativa durante el último año gracias a una reducción de la brecha de costos frente a países competidores como Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos. Sin embargo, mientras los gastos de producción se acercan a los niveles internacionales, los derechos de exportación continúan reduciendo el ingreso que reciben los productores y siguen siendo uno de los principales desafíos para el sector.

La conclusión surge de un reciente análisis económico que comparó los costos de insumos, maquinaria, combustibles y logística entre los principales países productores de granos del continente.

El estudio muestra que Argentina avanzó en la corrección de varias distorsiones que históricamente afectaban su competitividad. Fertilizantes, agroquímicos y parte de la maquinaria agrícola presentan hoy diferencias mucho menores respecto de los valores observados en otros mercados agrícolas relevantes.

La mejora resulta particularmente importante en un contexto en el que los productores enfrentan márgenes ajustados, precios internacionales más moderados que los observados durante el pico de los commodities y mayores exigencias financieras para sostener las campañas agrícolas.

Menos brecha en insumos y tecnología

Uno de los cambios más relevantes es la reducción de las diferencias de precios en insumos estratégicos para la producción.

En fertilizantes y fitosanitarios, las brechas se achicaron de manera considerable respecto de años anteriores, permitiendo que los productores argentinos operen con estructuras de costos más cercanas a las de sus competidores regionales.

La mayor disponibilidad de productos, una normalización del comercio internacional y una mejora en algunos procesos de importación contribuyeron a esa convergencia.

También se observa una situación más favorable en determinados segmentos de maquinaria agrícola. La incorporación de tecnología y la fuerte presencia de fabricantes nacionales permitieron sostener una oferta competitiva en varios equipos utilizados por los productores.

Para el sector, esta evolución representa una noticia positiva porque los costos productivos son uno de los factores que determinan la rentabilidad final de cada hectárea sembrada.

Logística y retenciones siguen condicionando al sector

A pesar de las mejoras registradas, todavía existen componentes estructurales que continúan restando competitividad.

El transporte de granos sigue siendo uno de los principales desafíos. La dependencia del camión, las largas distancias entre las zonas productivas y los puertos de exportación, junto con los costos asociados al combustible, mantienen una presión significativa sobre los márgenes agrícolas.

El gasoil continúa ubicándose entre los costos más sensibles para el productor argentino, especialmente en actividades que requieren una intensa utilización de maquinaria y transporte.

Sin embargo, el principal factor diferencial respecto de los países competidores sigue siendo el sistema de derechos de exportación.

Mientras Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos no aplican impuestos a las exportaciones de granos, en Argentina las retenciones reducen el precio final que recibe el productor por soja, maíz, trigo y otros cultivos.

Esto implica que, aun cuando los costos de producción convergen hacia niveles internacionales, el ingreso neto continúa siendo menor que el de muchos competidores directos.

Por esa razón, especialistas consideran que la discusión sobre competitividad agrícola no puede limitarse únicamente al análisis de los costos. La capacidad de generar rentabilidad, invertir en tecnología y expandir la producción también depende del precio efectivo que llega al productor.

Con una campaña marcada por una buena recuperación productiva y expectativas favorables para las exportaciones, el debate sobre retenciones vuelve a ocupar un lugar central dentro de la agenda agropecuaria argentina. El sector sostiene que, si bien los avances en materia de costos representan una mejora importante, la eliminación o reducción de la carga impositiva sobre las exportaciones sigue siendo uno de los factores más determinantes para competir en igualdad de condiciones en los mercados globales.

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