Arroz: una estrategia del INTA eleva los rindes y mejora la rentabilidad del productor
Un estudio confirmó que ajustar la fertilización nitrogenada en Angirú INTA CL permite superar los 11.000 kilos por hectárea y optimizar costos.
Especialistas del INTA Corrientes y del INTA Concepción del Uruguay presentaron este lunes los resultados de una investigación que identificó la estrategia de fertilización nitrogenada más eficiente para el cultivar de arroz Angirú INTA CL. El estudio demostró que una adecuada nutrición permite superar los 11.000 kilos por hectárea, mejorar el aprovechamiento del fertilizante y aumentar la rentabilidad del productor en un contexto marcado por precios internacionales deprimidos y altos costos de producción. Los resultados aportan una herramienta concreta para reducir riesgos y mejorar la competitividad del cultivo.
El trabajo evaluó diferentes niveles de fertilización con nitrógeno, uno de los nutrientes más determinantes para el desarrollo del arroz. Los ensayos permitieron establecer que una dosis de 250 kilogramos de urea por hectárea -equivalente a unos 115 kilogramos de nitrógeno- ofrece el mejor equilibrio entre productividad y eficiencia, alcanzando rendimientos promedio con techos superiores a 11 toneladas por hectárea. Además, los investigadores comprobaron una eficiencia de 17 kilos de grano por cada kilo de nitrógeno aplicado, un indicador clave para maximizar el retorno económico de la inversión en fertilizantes.
Para José Colazo, especialista del INTA Concepción del Uruguay, la investigación cobra especial importancia en el escenario actual. "Con precios internacionales bajos y costos elevados de los insumos, el productor necesita herramientas que le permitan mejorar la eficiencia del cultivo y sostener la rentabilidad", explicó. Según detalló, Angirú INTA CL es una variedad relativamente nueva que lleva apenas dos campañas en expansión comercial, pero que ya mostró un desempeño sobresaliente al convertirse en la genética de mayor rendimiento agrícola durante cuatro campañas consecutivas en Entre Ríos.
La investigadora del INTA Corrientes, Luciana Herber, sostuvo que la nutrición nitrogenada dejó de ser solo una decisión agronómica para convertirse en un factor determinante de la sustentabilidad económica del cultivo. La especialista indicó que el éxito radica en sincronizar la disponibilidad de nitrógeno con las etapas de mayor demanda fisiológica del arroz. De esa manera, cada kilogramo de fertilizante aplicado se transforma efectivamente en producción, reduciendo pérdidas por volatilización y desnitrificación, dos fenómenos frecuentes en sistemas arroceros bajo riego.
Más eficiencia, menos riesgos y una mejor utilización de los insumos
Los técnicos también recomendaron realizar la aplicación total del fertilizante al voleo sobre suelo seco antes del inicio del riego, una práctica que ofrece ventajas tanto agronómicas como operativas. Este esquema permite satisfacer las necesidades nutricionales del cultivo durante todo su ciclo y facilita la tarea del productor, que puede realizar la aplicación con maquinaria propia sin necesidad de intervenciones adicionales. Para el INTA, esta estrategia mejora la eficiencia en el uso del nitrógeno y reduce costos operativos.
El estudio también advierte sobre las consecuencias económicas de una fertilización incorrecta. Una dosis insuficiente puede provocar pérdidas de rendimiento superiores al 20%, mientras que el exceso de nitrógeno incrementa el riesgo de enfermedades, vuelco de plantas, desarrollo excesivo de biomasa y mayores costos sin beneficios productivos. Además, el uso desmedido del fertilizante reduce la eficiencia fotosintética y puede retrasar la maduración del cultivo, afectando la calidad final del grano y el margen económico del productor.
Los especialistas remarcaron que la fertilización, por sí sola, no garantiza altos rendimientos, sino que debe integrarse con otras prácticas agronómicas validadas científicamente. La rotación de cultivos, la preparación anticipada del lote, la siembra en la primera quincena de octubre, el uso de semilla certificada y una nutrición balanceada forman parte del paquete tecnológico recomendado para expresar el máximo potencial de Angirú INTA CL.
Con una superficie sembrada en crecimiento y una genética que se consolida entre las más productivas del país, el nuevo trabajo del INTA ofrece información estratégica para un cultivo que busca ganar competitividad. En un escenario donde cada decisión técnica impacta directamente sobre los costos y la rentabilidad, optimizar el uso del nitrógeno aparece como una de las herramientas más eficaces para producir más, gastar mejor y fortalecer la sustentabilidad del arroz argentino.

