Chicharrita del maíz: calma en la zona núcleo y una luz amarilla en las regiones endémicas
Mientras el centro del país transita la campaña sin sobresaltos sanitarios, el NEA y el NOA vuelven a quedar bajo la lupa: la chicharrita del maíz muestra señales de movimiento y el monitoreo vuelve a ser clave.
Aunque ya no es la amenaza crítica que sacudió a la producción durante el verano de 2024, la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) continúa entre las principales preocupaciones sanitarias del cultivo. Así lo refleja el 33° informe de la Red Nacional de Monitoreo, elaborado con datos relevados entre el 16 y el 31 de diciembre de 2025, que confirma un escenario muy favorable en la región central, pero advierte sobre cambios poblacionales incipientes en las zonas históricamente endémicas del norte argentino.
En las principales áreas maiceras del país, los niveles de presencia del vector siguen siendo prácticamente nulos, una señal alentadora especialmente para los maíces tardíos y de segunda. Este panorama reduce de forma significativa el riesgo de transmisión del Corn Stunt Spiroplasma (CSS), la enfermedad que mayores pérdidas provocó en la campaña pasada. En la región Centro-Norte, con el 92% de las trampas instaladas sobre maíz, el 84% de las localidades no registró capturas y el resto mostró niveles mínimos. El escenario es aún más sólido en el Centro-Sur, donde el 96% de los sitios monitoreados permaneció libre del vector.
En el Litoral, donde el 97% de las trampas ya se encuentra sobre cultivos de maíz, la ausencia de chicharritas alcanzó al 43% de los registros, mientras que un 20% presentó capturas mínimas. Si bien se observaron incrementos puntuales en la categoría intermedia -entre cinco y 20 adultos por trampa- en algunas localidades de Corrientes y Entre Ríos, los técnicos aclaran que se trata, en su mayoría, de lotes en estadios reproductivos avanzados, que ya no son susceptibles a la infección por Spiroplasma.
El foco de atención vuelve a desplazarse hacia el norte. En el NOA, la población de Dalbulus maidis se mantuvo mayormente estable: el 56% de las localidades monitoreadas no registró capturas y un 27% mostró niveles mínimos, de entre uno y cuatro adultos por trampa. Sin embargo, persisten focos puntuales considerados neurálgicos, especialmente en Alto Verde, Tucumán, donde los técnicos recomiendan no relajar la vigilancia. Un dato clave es que solo el 13% de las trampas está actualmente sobre maíz, un porcentaje que crecerá a medida que avancen las siembras tardías y podría modificar la dinámica poblacional.
En el NEA, la otra región endémica por excelencia, el comportamiento fue similar. El 51% de las localidades no detectó presencia del vector y un 19% registró capturas mínimas, aunque se observaron variaciones en categorías intermedias y altas, lo que sugiere un recambio poblacional activo. En este caso, el 45% de las trampas ya está instalado sobre maíz, una proporción que también aumentaría en las próximas semanas y que obliga a extremar la atención.
Frente a este escenario, desde la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con participación técnica del INTA, insisten en que el contexto favorable no habilita a bajar la guardia. La recomendación es sostener el monitoreo durante todo el año, combinando trampas cromáticas adhesivas con la observación directa de los cultivos.
El mensaje hacia los productores es claro: seguir de cerca los maíces tempranos donde ya cesaron las intervenciones y extremar la vigilancia en los planteos tardíos, especialmente en el NEA y el NOA. Allí, cualquier cambio en la dinámica poblacional de la chicharrita podría anticipar la necesidad de controles y marcar la diferencia entre una campaña tranquila y un nuevo foco sanitario.
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