Agricultura

El invierno no frenó a la chicharrita y el agro teme otro golpe al maíz

La plaga sigue presente en más del 90% de las zonas endémicas y reaviva el temor a nuevas pérdidas en la campaña 2026/27.

Ignacio Rivero
Periodista especializado en agroindustria del Cono Sur. Analiza políticas públicas, mercados, infraestructura y cadenas de valor del sector agroalimentario.

La presencia de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) continúa generando preocupación en el sector agropecuario argentino. El 46º informe de la Red Nacional de Monitoreo, elaborado con datos relevados entre el 1 y el 16 de julio de 2026, confirmó que el invierno todavía no logró reducir significativamente las poblaciones del insecto en las regiones endémicas del norte argentino. El dato es relevante porque el vector es responsable de la transmisión de enfermedades asociadas al complejo del achaparramiento del maíz, una problemática que durante las últimas campañas provocó importantes pérdidas económicas y puso en jaque la producción del cereal en amplias zonas del país.

Los registros muestran que en el NOA y el NEA la plaga aparece en más del 90% de las localidades monitoreadas, mientras que cerca del 75% de los sitios relevados se ubican en las categorías de máxima abundancia, con más de 100 adultos por trampa. Si bien se detectó una reducción respecto de los meses anteriores, los especialistas advierten que las poblaciones siguen siendo elevadas para esta época del año. El escenario enciende señales de alerta de cara a la campaña 2026/27, especialmente si las condiciones ambientales de los próximos meses no favorecen una disminución natural del vector.

El invierno no frenó a la chicharrita y el agro teme otro golpe al maíz

En la región del NOA, donde la mitad de las trampas se encontraba instalada sobre maíces en estado de madurez fisiológica (R6), se observó una baja en el promedio de capturas. Sin embargo, el 86% de las localidades todavía registró más de 100 adultos por trampa, un nivel considerado muy alto desde el punto de vista epidemiológico. En el NEA la situación es similar: aunque se produjo una retracción de las capturas, el 62% de las localidades continúa dentro de la categoría de mayor abundancia.

El informe destaca además la importancia de mantener un monitoreo permanente, incluso en las etapas finales de cosecha de los maíces tardíos. Uno de los principales factores de riesgo es la presencia de plantas voluntarias de maíz, conocidas como "guachas", que funcionan como un verdadero "puente verde" para la supervivencia del insecto entre campañas. Estos hospederos permiten que las poblaciones de chicharrita persistan y puedan transformarse en focos de reinfestación cuando comience la nueva siembra.

En las regiones Centro-Norte, Litoral y Centro-Sur el panorama es más alentador. Allí se registró una disminución más marcada de las capturas promedio y de las categorías de mayor abundancia. No obstante, el vector sigue presente en un porcentaje importante de localidades, especialmente en el Centro-Norte, donde el 95% de los sitios monitoreados detectó capturas de Dalbulus maidis.

Para el sector productivo, la persistencia de la plaga representa un desafío estratégico. El maíz es uno de los principales complejos exportadores de la Argentina y cualquier amenaza sanitaria puede tener un impacto directo sobre la producción, las inversiones y el ingreso de divisas. Por ello, los especialistas insisten en reforzar las tareas de monitoreo, el control de plantas voluntarias y la planificación de estrategias integradas de manejo para reducir el riesgo de una nueva crisis sanitaria durante la próxima campaña.

Informe completo de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis:

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